LA CASA

Imagen de la web de ediciones Astiberri

De la casa sale un hombre viejo, y Paco Roca secuencia este momento para que lo veamos, casi a tiempo a real. Es la primera página de este emocionante cómic, un libro que nos cuenta una historia familiar, íntima, a la vez que universal. Antes o después, es cuestión de tiempo, los padres se van, cierran la puerta sabiendo a su manera que no volverán. Y nosotros, los hijos, volvemos a la casa, nos damos de bruces con recuerdos que teníamos en las esquinas más escondidas de nuestra memoria, se ponen a funcionar sentimientos y emociones que se nos habían eclipsado. El tiempo empieza a juguetear con nuestro pasado.

La casa es un chalecito que Antonio, el padre de Vicente, José y Carla construyó con sus manos y la ayuda de sus hijos, invirtiendo los pocos ahorros que el trabajo de chófer le había permitido conservar. Desde que enviudó, una vez jubilado, se dedicó a poner a punto cada rincón. Por eso, en esta casa, todo lleva una huella, el garaje, el huerto, la piscina, la ventana del salón, la pérgola, y nada está terminado del todo.

Después de un año cerrada, abandonada a su suerte, los hijos deciden adecentarla en lo posible, pues la quieren poner en venta. Uno a uno van llegando, con su su pasado, sus problemas, sus sueños. Primero José el escritor, quien, a pesar de no ser un manitas, encuentra en el huerto de su padre la tranquilidad y la faena que saca lo mejor de sí mismo. Después llega Vicente, el mayor, quien esconde tras su constante refunfuñar a un hombre entrañable que todavía añora la infancia, esa que también escapa a galope de su hijo adolescente.  Finalmente llega Carla con su marido y su niña pequeña, y mientras ayuda en todo, la casa vuelve a llenar su mente de recuerdos entrañables. Juntos, felices de compartir el momento, se pondrán a levantar la pérgola que su padre había soñado y que sólo se quedó en deseo, pues no pudo contar con la ayuda de sus hijos quienes ya no querían ir a la casa. El tiempo también había pasado para aquellos niños.

Sin embargo, el punto de vista que completa esta historia es el que nos cuenta Manolo, el vecino y amigo de Antonio. Las relaciones que vivimos con amigos, vecinos, también dicen mucho de nosotros mismos, quizá sea ésta la razón por la que en las últimas páginas del cómic somos testigos de una charla entre ambos que contiene todo lo que faltaba para comprender mejor al hombre viejo del principio que salió de su casa.

Dice Fernando Marías en el Epílogo que el tema de la literatura, y probablemente de todo, sea el paso del tiempo. Pues bien, entre luces que van dando paso a las sombras y a las noches, Paco Roca logra con maestría emocionar, mientras transita por el tiempo, el de una vida, el de una estancia de pocos días, el de la historia que leemos, el de los personajes que se funde con el nuestro. Tiempo que La casa llena de sentido y valor.

 

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