THE MISEDUCATION OF CAMERON POST, por la alumna Marta Urueña. Una película para el Pasaporte Cultural.

Marta Urueña, alumna de 1º BTOB nos invita a volver a las salas donde se proyecta cine. La Filmoteca de Zaragoza es uno de esos lugares que nos está esperando. Salir de casa, quedar con amigos, ver una película, conversar sobre lo que hemos visto al salir, incluso en algún recreo y, por qué no, escribir sobre ella para el Pasaporte Cultural.

Fotografía de Marta Urueña

Cameron Post es una adolescente cuyos padres murieron hace años, y ahora está a cargo de su tía Ruth. Cameron y su mejor amiga Coley se siente atraídas y mantienen relaciones, cuando por casualidad el novio de Cameron las pilla dentro del coche juntas. Cameron es enviada por su tía, una mujer muy cristiana, a un centro llamado La Promesa de Dios. En este lugar la homosexualidad es tratada como una enfermedad, ya que es considerada un pecado por los cristianos, les someten a prácticas cristianas en las que los adolescentes acaban sintiéndose mal consigo mismos y hasta sienten repugnancia.

El objetivo de ese lugar es curar esa “enfermedad”, que los adolescentes sean puros cristianos, que dejen atrás su pecado de atracción por el mismo sexo y que vuelvan rehabilitados con sus familias. Obviamente, en este centro se les prohíbe ser libres, hacer lo que les gusta y vivir como ellos quieren y desean. Cameron pasa muchas aventuras allí dentro, desde mantener relaciones con su compañera de habitación hasta presenciar una autolesión de uno de sus compañeros. Durante el tiempo que pasa allí, crea una fuerte amistad con una chica y un chico, pasan horas haciendo senderismo y cultivando a escondidas plantas de cannabis. La decisión final de los tres amigos es escaparse del centro una mañana temprano, ¿Lo conseguirán?

La película me gustó muchísimo. Para empezar, no comparto las actuaciones religiosas sobre el tema de la homosexualidad, ni comparto como les hacían sentir a los adolescentes en ese centro. Pienso que a nadie nos deberían inculcar una creencia ni tampoco obligarnos a tener unos gustos concretos. Cada persona es diferente y tiene distintos deseos que las demás. Respeto las creencias y las religiones actuales pero no comparto sus puntos de vista. Tampoco es justo hacer sentir a una persona así, nadie tendría que tenerse repugnancia así mismo, en nuestros días estamos muy avanzados con el tema de la homosexualidad pero aún queda mucho por mejorar. Lo único que cambiaría de la película es el final, creo que nos dejó a todos con ganas de ver qué pasará después. La recomiendo a todo el mundo.

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