D’AUTRES VIES QUE LA MIENNE, de Emmanuel Carrère

 

 

 

 

 

 

 

 

Algunos libros llegan a nosotros después de haber recorrido trayectos curiosos. El libro del que voy a hablar no fue elegido como primera opción, lo encontré mientras buscaba Limónov , uno de los últimos que ha escrito Emmanuel Carrère. Tampoco lo compré directamente en una librería, como es habitual. Me hice con él a través de internet. Quería leerlo en francés y un vendedor me lo enviaba en menos de una semana desde Berlín. Ni siquiera es un libro nuevo, ha tenido al menos un dueño, Fabien, que lo compró en diciembre de 2012, según indica su propia letra en la primera página del libro.

D’autres vies que la miènne nos cuenta que, como el ejemplar que tengo en mis manos, la felicidad se pasea por nuestras vidas, descansa en ellas y no siempre estamos atentos, al menos lo suficiente como para abrazarla suavemente antes de que vuelva a dejarnos. Carrère aborda en este libro ese tipo de situaciones en las que la felicidad deja el sitio libre a desgracias que suceden cualquier día en cualquier casa. Se trata de hechos reales, pues todo lo que narra en este libro ha sucedido. Por eso es difícil distanciarse de él, D’autres vies que la miènne, es un libro que se va adhiriendo al lector mientras se lee.

E.Carrère lo escribe por encargo, pero que no se malinterprete esta expresión, ya que no se trata de ningún contrato comercial previo a la redacción. Son personas que sufren circunstancias dramáticas que nadie desearía, las que le instan, como escritor que saben que es, a dejar testimonio de lo vivido. Y él acepta el reto con temor de no poder estar a la altura pero con el valor de un compromiso que toma forma en este libro honesto y sincero.

Vous devriez y penser, à cette histoire de la première nuit. C’est peut- être pour vous” p.106.

El autor habla con nosotros de mucho más que de la pérdida de personas sin las que no podemos concebir la vida. Nos habla de sentimientos, gestos, pensamientos y palabras, sobre todo palabras que tejemos en torno a quienes amamos. De tejidos que nos ayudan a seguir viviendo cuando ellos ya no están. El tsunami de Sri Lanka en 2004 y la enfermedad que marca la existencia y apenas deja futuro a quien la sufre, son los ejes de unas vidas y unos personajes a los que resulta insoportable decir adiós. Carrère logra ese tono de la conversación con el que incluso a través de hechos y datos objetivos aflora nuestra fibra más humana y sensible. Porque consciente y deliberadamente escribe  sobre vivencias que nos unen, dejando al margen aquellas que nos separan.

Limónov queda pendiente, pero no importa. A veces,  las casualidades se encadenan para ponernos en el camino libros tan necesarios como D’autres vies que la miènne. No he podido evitar sonreir al leer que una de las frases que Fabien, el otro dueño del libro, había subrayado con su lapicero era:

Que les choses soient nommées” p 288

 

 

 

 

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