75 años con EL PRINCIPITO

Dibujos realizados por Violeta Rubio

El Principito, de Antoine de Saint Exupéry, que cumple ahora 75 años de su primera publicación, es uno de esos libros que podríamos leer mil veces y las mil encontraríamos algún matiz distinto. En esta reseña, VIOLETA RUBIO FLYNN, de 2º ESO, nos muestra lo que ha aprendido “hasta ahora” de la mano del pequeño príncipe:

El Principito es un libro que transmite ideas por medio de metáforas, y eso lo hace precioso. Cada vez que lo leo interpreto algo distinto, siempre hay algo diferente, a pesar de ser la misma novela. Voy a explicar en esta reseña mi percepción del argumento hasta ahora:

El protagonista se hace aviador porque creo que de esa forma no tiene que tener contacto ninguno con sus contemporáneos, pues él, desde muy pequeño era creativo y sin embargo, los adultos tan solo veían lo literal. La historia comienza cuando el aviador sufre un aterrizaje de emergencia en el desierto del Sáhara. Allí conoce al principito, un niño que procede de otro planeta en el que tan solo habitan él y su flor. Describe su planeta como un lugar aburrido ya que es una rutina, todos los días debe hacer la limpieza de su planeta, hay que arrancar los baobabs porque si crecen mucho ocuparían todo el planeta, y también tiene que cuidar de su amada flor. Esto para mí simboliza la disciplina y la responsabilidad.

Todas las personas a las que el principito visita es para dejar esa rutina y poder explorar el resto del mundo. Al final de la historia, se da cuenta de que todos los personajes que han visitado estaban solos y tristes por lo que decide volver con su rosa. Yo pienso que todos los personajes son personificación de sentimientos que identifican al autor, como el cordero y la caja, a simple vista un personaje y un objeto que no influyen en la historia, pero, al final, cuando el principito se lleva al cordero a su planeta, el aviador dice:

“Me olvidé de agregar una correa de cuero al bozal que dibujé para el principito. ¿Qué habrá pasado? Quizá el cordero se comió la flor. Mirad al cielo. Preguntad: ¿El cordero, si o no, se ha comido a la flor?”

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Esto muestra que el cordero, a pesar de ser un buen amigo durante toda la historia, se puede volver en su contra, y comerse la flor sin darse cuenta.

El rey representa la ambición y el deseo de poder. El vanidoso, que desea que todos lo reconozcan como un hombre digno de admirar, representa la vanidad y el egoísmo del ser humano. El borracho, que bebe para olvidar que le avergüenza beber, representa la falta de fuerza de voluntad. El hombre de negocios, quien se encuentra siempre ocupado contando las estrellas que piensa poseer y planea utilizarlas para comprar más estrellas, representa la avaricia y la ambición.

El farolero vive en un asteroide que rota una vez por segundo; hace tiempo le fue encargada la tarea de apagar y encender el farol. Por aquel entonces, el asteroide rotaba a una velocidad razonable y tenía el tiempo suficiente para descansar. Con el tiempo, la rotación se aceleró y, negándose a abandonar su trabajo, el farolero enciende y apaga el farol una vez por minuto, no pudiendo descansar nunca. Para mí representa la lealtad y la responsabilidad.

El geógrafo, que pasa todo el tiempo dibujando mapas, pero jamás deja su escritorio para salir a explorar, representa la obsesión por el trabajo.

Una de las formas que he aprendido con El Principito es que no hay una sola forma de ver las cosas. De niño, el aviador dibujó una serpiente que se comió a un elefante, y este dibujo es interpretado por los adultos como un sombrero. Los adultos le aconsejan dejar atrás el dibujo e interesarse por la geografía, la historia, el cálculo y la gramática. Lo mismo sucede cuando el principito le pide al aviador que le dibuje un cordero. Realiza varios intentos inútiles de dibujar un cordero. Cuando dibuja la caja y le dice que el cordero está dentro, por fin le convence. Él, al ser un niño, tiene la capacidad de imaginar de forma más abstracta. Me recuerda la importancia que tiene imaginar más allá de lo evidente.

Es inevitable acabar esta reseña con la frase que dice: “Lo esencial es invisible a los ojos”. Yo creo que deberíamos dedicar más tiempo a escuchar, a pensar. Pero sobre todo a vivir la vida con plena felicidad, humanidad y bondad.

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Una respuesta a “75 años con EL PRINCIPITO

  1. Mª Jesús Picot Castro

    Enhorabuena, Violeta. Me has emocionado con tu reseña. Por muchos años más con El Principito, porque sabemos que cada vez que abramos sus páginas, él llegará de nuevo desde su asteroide B-612.

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