INMENSO, STEPHEN HAWKING.

MILHOJAS no quiere abrir una página nueva a modo de obituario, pero necesita despedirse de algunas personas. Sabe que las despedidas o son verdaderas o no son, de ahí que sean también tan humanas, y hoy toca decir adiós a Stephen Hawking.

La poca física que conocemos es suficiente para admirarla y comprender que el trabajo de Hawking ha sido más que sobresaliente. Si añadimos lo que sabemos de su esforzada vida marcada por la ELA, no es de extrañar que despedirle resulte emocionante y difícil.

En cierto modo, somos conscientes de haber viajado con él en el tiempo, al menos hemos compartido un tramo de este viaje hacia el futuro que él consideraba la vida misma. Asimismo, comprendemos  que los filósofos ilustrados D.Hume, J.J.Rousseau o I.Kant confesaran la suerte de haber compartido tiempo con I.Newton. La admiración que sentían por su obra Principios de Filosofía Natural, que conseguía explicar en lenguaje matemático los fenómenos físicos y la estructura del sistema solar, articulando y depurando intentos científicos anteriores, desde Arquímedes a Copérnico, Galileo, Gilbert o Kepler.

Milhojas se rinde ante la prodigiosa inteligencia de Stephen Hawking capaz de unificar las dos teorías físicas del pasado siglo, la de la relatividad y la de la mecánica cuántica, de analizar el tiempo y explicar realidades que nadie puede experimentar pero que son necesarias para comprender el universo del que formamos parte, los agujeros negros. Fue como introducir el caos en el orden, la nada en el ser y, con ellos, paradójicamente, el todo adquiría sentido. Quizá sea ésta la razón por la que deseó que en su lápida se grabase su fórmula como epitafio. Pero también podría haber adoptado las palabras que eligió I. Kant: “Dos cosas me llenan la mente con un siempre renovado y acrecentado asombro y admiración, por mucho que continuamente reflexione sobre ellas: el firmamento estrellado sobre mí y la ley moral dentro de mí”.

Algunos libros de Stephen Hawking que probablemente harán cambiar tu concepción de la ciencia, así como la medida de ti mismo y del mundo que habitas son: Breve historia del tiempo (1988); El universo en una cáscara (2001) o La teoría del todo(2002), entre otros.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s