CUESTIÓN DE PRINCIPIOS: el dinosaurio sigue aquí

Un impresionante dinosaurio en origami elaborado por el vietnamita Adam Tran (imagen tomada de su flickr)

Desde el genial Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí de Augusto Monterroso, a MILHOJAS le seducen los microrrelatos y su condensada capacidad de sugerir.

En la actividad CUESTIÓN DE PRINCIPIOS (título tomado de uno de los talleres de Raúl Vacas La Querida) le hemos propuesto a alumnos y profesores que escriban microrrelatos a partir de principios de novelas. La exposición que hemos montado con los más de setenta microrrelatos recogidos está ya a vuestra disposición en la biblioteca.  También los principios utilizados para que, si os entra el irrefrenable deseo de escribir, podáis hacerlo.

MILHOJAS comienza aquí una serie de entradas en las que os mostraremos algunos de los microrrelatos que hemos seleccionado y, en la última, un issuu con todos los presentados. Empezamos hoy con  historias escritas por alumnos de 2º ESO (pincha AQUÍ si quieres leer algunos relatos de alumnos mayores y profesores); en verde y negrita el comienzo de la novela que da pie al microrrelato.

Relájate, lee y disfruta: el dinosaurio sigue aquí.

 

 

Llamadme Ismael, gritó mi primo por última vez, mientras le caía una bomba encima.  (Cristian Caso, a partir de Moby Dick, de Herman Melville)

 

Salí de Munich a las 8.35 de la noche del 1 de mayo y llegue a Viena a primeras horas de la mañana. Mi inquietud no disminuía. Aunque intentaba tranquilizarme, sentía cómo la gente me miraba atentamente. Al llegar al hotel el recepcionista dijo: “¡Señora Martínez, le estábamos esperando”.   Mi corazón se aceleró.  “Ya me han descubierto” pensé . Pero tendió una mano donde únicamente estaban las llaves de la habitación . Al entrar, abrí mi maletín y dije en voz alta  “el atraco al Banco de Munich ha sido un éxito”.  (Lucía Júlvez, a partir de Drácula, de Bram Stoker)

 

La mujer que iba a morir se llamaba Hortensia.  El sol caía en un estruendoso despliegue de rojos, anaranjados y amarillos que tan solo se veían a través de la pequeña ventana…  Probablemente pensó que jamás había visto un atardecer tan bello.  ¿O será que nunca levantó la vista al cielo?

La repentina aparición de una mariposa interrumpió su mirada y sus pensamientos. Ella la miró y supo que aquel ejemplar era el más hermoso de todos cuantos había conocido.

El ruido de la palanca interrumpió el fluir de su pensamiento: Solo por ese día, que iba a ser el último de su vida, le había sido otorgado el don de conmoverse ante tanta belleza.

Segundos después, la mariposa se oscurecía a medida que sus cansados párpados decaían al mismo tiempo que su pulso.  (Violeta Rubio, a partir de La voz dormida, de Dulce Chacón)

 

TRUCO O TRATO

Todo el mundo creía que estaba muerto, al verme verde, sin brazos y con medio cerebro fuera. Después de que la gente huyera despavorida, seguí pidiendo caramelos. (Marcos Clavería, a partir de El libro de las ilusiones, de Paul Auster)

 

Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto. Lo que siempre había sido. Por fin volvía a su confortable y viscoso estado natural después de haber pasado unos cuantos días atrapado en el cuerpo de un hombre.  (Paula Gil, a partir de La metamorfosis de Kafka)

 

EL TIEMPO DE LA INFANCIA

Las cosas podían haber sucedido de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron así. Eran las tres de la madrugada cuando, de repente, se levantó; no sabía qué era lo que estaba haciendo a esas horas. En fin, el caso es que, de pronto, se le vinieron pensamientos a la cabeza, así sin más. Él estaba recordando momentos de su infancia, así que sacó sus juguetes favoritos y se puso a jugar.

Eran ya las cinco de la mañana, el joven no se había dado cuenta del tiempo que había pasado. Pasaba lo mismo todas las madrugadas, hasta que en una de ellas, se miró en el espejo y diciéndose a sí mismo replicó: Yo siempre seguiré siendo un niño por dentro, aunque por fuera no lo sea.  (Carolina Ballesteros, A partir de El camino, de Miguel Delibes)

 

Al día siguiente no murió nadie.  Me alegré, pero seguíamos en su sótano.  Tenemos miedo. Pasamos toda la noche aquí.  Solo de pensar que mis padres creen que estoy disfrutando de un viaje mientras permanezco en este infierno, se me rompe el corazón. Qué será de mí. Nadie va a venir a salvarnos. (Yasmine Abelkebir, a partir de Las intermitencias de la muerte, de José Saramago)

 

Nací cuando mis padres ya no se querían. Aquella noche mágica para ellos y terrible para mí, fue el inesperado comienzo de mi desgracia. Nueve meses más tarde estaba yo, lleno de odio y asco. El mundo contra mí.  (Sara Lahoz, a partir de Paraíso inhabitado, de Ana María Matute)

 

3 Respuestas a “CUESTIÓN DE PRINCIPIOS: el dinosaurio sigue aquí

  1. Mª Jesús Picot Castro

    Qué trabajazo más bien hecho y qué delicia de entrada. ¡Bravo!

  2. Me gusta muchos todas las novelas…Y están muy chulas, me ha encantado la de Violeta. ¡JE, JE!

  3. ¡Qué buena idea! ¡Me encanta!

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