ALGUIEN HABLÓ DE NOSOTROS, de Irene Vallejo. Ed.Contraseña. 2017

Conocemos a Irene Vallejo porque la leemos, la escuchamos, la saludamos en las ferias del libro de nuestra ciudad, incluso hemos tenido la fortuna de compartir tiempo y palabra con ella en la biblioteca de nuestro instituto, cuando hace dos cursos conversamos sobre El silbido del arquero. Cómo acierta la editorial Contraseña, que es una de nuestras editoriales favoritas. Y cómo afina en sus portadas con magníficos ilustradores. Alberto Gamón es uno de ellos y de nuevo nos regala su exquisito trabajo en este libro. En su portada, ha transformado las columnas semanales del Heraldo de Aragón, construidas con palabras de Irene, en una columna jónica, presencia  del mundo clásico que perdura y sostiene la frente de un pensativo muchacho de nuestro tiempo en el cuerpo de un centauro.Dice Irene en la página 11 de su nuevo  libro que el principio es el territorio de la torpeza y el miedo, aunque también es el campo de batalla donde se expresa con más fuerza el ímpetu de vivir. MILHOJAS no quería desaprovechar la oportunidad de empezar las entradas de nuestro “Lee y cuéntame” con la reseña de “Alguien habló de nosotros”, ahora que profesores y alumnos estamos de estreno, temerosos, torpes pero dispuestos a vivir con intensidad un curso nuevo.

Irene Vallejo dedica cada página de este libro a un asunto de actualidad, que en su día se publicaba semanalmente como columna del Heraldo de Aragón. Transforma esa inmediatez de lo que sucede agitando nuestros calendarios, tan propia del género periodístico, en reflexiones pausadas. No deja de sorprendernos la originalidad de su enfoque, su capacidad para armonizar delicadeza y rigor con el lenguaje, hoy y ayer en los contenidos. Y se acompaña de interlocutores como Cicerón, Safo, Spinoza, Aristóteles o Casandra, quienes nos ayudan a reconocer nuestras raíces y a conocer mejor nuestra  “contemporánea” naturaleza, porque ellos ya hablaron de nosotros. Cualquiera de las páginas es un lujo para lectores que no se conforman con dejar pasar lo que acaece y se detienen para enfocarlo bien, lo que en definitiva les permite situarse mejor en una realidad cada vez más compleja y difícil de transformar.

Con Camus, Pitágoras, Platón, Irene Vallejo nos habla de la escuela, que nos proporciona la posibilidad de crecer libres, de la necesidad de la labor de los maestros hoy y siempre, de la dificultad de educar a los propios hijos como le ocurrió a todo un emperador, Marco Aurelio.  Seguimos leyendo y encontramos reflexiones sobre los sentimientos, el amor, el odio, la envidia. Sobre virtudes morales, la justicia, la solidaridad, el respeto, la esperanza, la fortaleza, la libertad. Sobre actitudes que enrarecen nuestra vida política, la manipulación, el ansia de poder, la corrupción, la demagogia, la amenaza armamentística, el populismo. Sobre la hostilidad ante lo diferente y extranjero, taras de nuestras sociedades democráticas de las que aún no hemos sabido desprendernos. Sobre la lengua, carne y palabra,  que crea y recrea, ramificándose en conversación, diálogo, duda, filosofía.  Sobre quiénes somos realmente y cómo vivir un tiempo en el que “Todavía no hemos aprendido a convivir con la fantástica diversidad humana”, p 143.

En la presentación de Alguien habló de nosotros, Irene confesó que se inspiraba en la frescura y profundidad de Les  Essais de Montaigne y el resultado ha sido este remanso hermoso donde descansar nuestras aceleradas rutinas. Aquí querríamos quedarnos, con las palabras del Fausto de Goethe que Irene nos recuerda, recostadas en nuestra boca: “Detente instante, eres tan bello” p 21.

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2 Respuestas a “ALGUIEN HABLÓ DE NOSOTROS, de Irene Vallejo. Ed.Contraseña. 2017

  1. Qué maravilla de poema. Gracias Juan, por compartir la belleza y la esperanza de los versos de César Vallejo.

  2. Al fin de la batalla,
    y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
    y le dijo: ‘No mueras, ¡te amo tanto!’
    Pero el cadáver ¡ay! Siguió muriendo.

    Se le acercaron dos y repitiéronle:
    ‘¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!’
    Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo

    Le rodearon millones de individuos,
    Con un ruego común: ‘¡Quédate hermano!’
    Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

    Entonces, todos los hombres de la tierra
    le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
    incorpórose lentamente,
    abrazó al primer hombre, echóse a andar…

    Cesar Vallejo

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