FLAMENCO QUE SUENA A SUEÑO

MILHOJAS llevaba tiempo queriendo dedicar al flamenco algunas entradas de su “ME SUENA”. Algo tiene esta música  que atrapa a todo el que a ella se acerca, pues es raíz pero no conoce fronteras. Es pureza y mestizaje, ritmo y melodía, quejido y éxtasis, nervio y latido. No nos extraña que voces de la música clásica reconocieran que en la sonda espacial Voyager hubo un vacío musical inexcusable. Junto a la Novena Sinfonía de Beethoven, con la que se quería mostrar a otras inteligencias del universo que los seres humanos somos capaces de crear belleza, faltaba una pieza de flamenco.

 Morente sueña La Alhamabra es un documental de 2005 que el propio Enrique Morente produjo desde la angustia que le provocaba la conciencia de estar anticipándose  a sí mismo y a su propio tiempo.  El número que vemos y escuchamos hoy en MILHOJAS, Generalife, es uno de los más arriesgados y hermosos. Afortunadamente, la angustia que el propio Morente confesaba sentir en el proceso de creación no supuso un freno a su valentía. En él participó el guitarrista de jazz Pat Metheny, quien al terminar la grabación exclamó “Nunca había oído algo tan bonito”. Ambos músicos coincidían en su curiosidad y afán por expandir la música y llevar la tradición a lugares diferentes desde una conexión poética.

Flamenco y Jazz convierten palabras en gotas de fuentes cristalinas y así la leyenda anónima del siglo XV “Ya cantan los gallos, amor mío, y vete: cata que amanece. Vete, alma mía, más tarde no esperes, no descubra el día los nuestros placeres…” se funde con el poema El agua ensimismada que María Zambrano escribió en 1950, en ese exilio que ella convirtió en patria y piel. En este poema el agua parece mostrarse como conciencia de los otros elementos. Como las lágrimas  que brotan del fuego, del aire, de la tierra que arropa la raíz del árbol. María Zambrano nos presenta las fuentes del Generalife como el llanto de los elementos naturales que, al perder el aliento, la vida natural, han quedado retenidos en la materia que construye la Alhambra y detenidos en el tiempo, haciendo del arte memoria sublime, enmarcada en el horizonte inalcanzable.

El agua ensimismada (Para Edison Simons)

El agua ensimismada
¿piensa o sueña?
El árbol que se inclina buscando sus raíces,
el horizonte,
ese fuego intocado,
¿se piensan o se sueñan?
El mármol fue ave alguna vez;
el oro, llama;
el cristal, aire o lágrima.
¿Lloran su perdido aliento?
¿Acaso son memoria de sí mismos
y detenidos se contemplan ya para siempre?
Si tú te miras, ¿qué queda?

En estos días de tanto calor, os invitamos a escuchar el agua, la voz del maestro derramándose en cascadas escalofriantes, la de Estrella Morente imitando a las aves,  la guitarra, las palmas, y a dejar que los brazos de los bailarines Blanca Li e Israel Galván nos guíen entre las fuentes, para soñar por unos minutos que también nosotros somos agua ensimismada.

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