CUATRO NOVELAS PARA SUDAR LA GOTA GORDA

Calor.  Calor que agota.  Calor que atonta.  Calor que trastorna.  Calor que satura las aulas llenas de alumnos que sudan a pesar de los abanicos de papel, quién lo iba a decir.   Calor que impide concentrarse.  Calor haciendo exámenes.  Calor evaluando.  Calor insoportable.  Pero ahí tenemos la literatura, que se solidariza con nosotros llena de personajes que tienen calor.  Mucho calor.  Tanto, que el calor se convierte en un personaje más, casi de carne y hueso, sin el cual todo el resto de la novela carece de sentido.  Por si queréis sentiros menos solos en esta ola de calor, aquí tenéis cuatro novelas para sudar la gota gorda -por riguroso orden climatológico- y una más para refrescarse,  como premio por resistir este final de curso tan… caluroso.

INTEMPERIE, de Jesús Carrasco   (Seix Barral).  Bajo el sol abrasador de un lugar sin nombre, uno niño huye de su padre y del aguacil. Guarda un secreto terrible que se va abriendo paso con toda su crudeza a través de las páginas.  En su huida le acompaña la intemperie que todo lo condiciona y lo supedita.

EL SOL DE LOS SCORTA, de Laurent Gaudé  (Salamandra).  Una tarde de verano, bajo un sol calcinante en el sur de Italia, nace el temido Rocco Scorta y con él toda una estirpe “condenada al oprobio y la deshonra” (contraportada de la editorial Salamandra).  Una novela con aires de tragedia griega y un primer capítulo magistral que podría leerse en bucle sin cansarse durante todo el verano.

INSTRUCCIONES PARA UNA OLA DE CALOR, de Maggie O’Farrell(Salamandra) En el verano de 1976 Londres sufre una ola de calor terrible. Como todas las mañanas, un jubilado sale a comprar el periódico, solo que esta vez no regresa a casa. La familia emprende la búsqueda y el calor agobiante provoca que muchos de los secretos de la familia salgan a la luz.

NO TENGO MIEDO, de Niccolò Ammaniti   (Anagrama).  En medio del verano más caluroso del siglo unos niños pasan sus vacaciones en el pueblo, Acqua Traverse, donde los adultos solo piensan en escapar a la ciudad y huir de un pueblo agotado por el calor y la pobreza.  Michele y otros niños pasean en bici por los trigales que rodean el pueblo.  Pero esos trigales encierran algo terrible.  Una novela de iniciación en la que la mirada del niño y del adulto, de la fantasía y la terrible realidad, se confunden.

Y una quinta novela, fría, helada, para compensar:  LA SEÑORITA SMILA Y SU ESPECIAL PERCEPCIÓN DE LA NIEVE, de Peter Høeg (Tusquets).  Entre Dinamarca y Groenlandia se mueve esta novela diferente, que es mucho más que una novela de suspense: Smila, de madre inuit y padre danés, encarna la complicada adaptación de los inuits en la Dinamarca postcolonial.  La nieve, con la que Smila mantiene una relación muy particular, es omnipotente en la novela.  Quizá sirva para refrescarnos un poquito a todos.  Felices lecturas.

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