UNA CASA EN EL FIN DEL MUNDO / A home at the end of the world, DE MICHAEL CUNNINGHAM

Una casa en el fin del mundo

Hay libros que enamoran hasta tal punto,  que intentamos retrasar la lectura del final para prolongar su presencia en nuestra mesilla, en nuestras manos y ojos. Son libros que despiertan en nosotros un sentimiento de gratitud profunda al volver su última página. Nos desnudan para dejarnos envueltos en una melancolía que, como un albornoz suave y amoroso,  nos resistimos a abandonar. Una casa en el fin del mundo es uno de ellos y parte de la responsabilidad recae sobre Michael Cunningham, quien ha escrito esta novela con contención, encanto, minuciosidad, pero sobre todo con una honestidad devastadora

Bobby y Jonathan viven una amistad extraordinaria desde el primer año de instituto. “Son amigos del alma”, como decimos en castellano, aunque ni su vida en Cleveland ni su manera de ser tienen mucho en común. La familia de Bobby era una familia abierta, tolerante, algo despreocupada, no supo estar atenta ante la desgracia que se coló por grietas invisibles. La tragedia familiar le dejó solo, únicamente acompañado por la música de sus discos,  la banda sonora del abandono que permanentemente teme volver a sufrir, como si fuera un destino implacable.

Jonathan ha crecido con el cariño y la protección de sus padres. Pero la infancia deja paso a una adolescencia en la que descubrirá que su orientación sexual es diferente a la de la mayoría. Descubrir y “vivir” su homosexualidad manifiesta le empujará a salir del nido y a disfrutar de la libertad que le estaba esperando en Nueva York.

Bobby, prácticamente adoptado por la familia de Jonathan, perderá el contacto con su amigo, durante unos años en los que éste terminará sus estudios universitarios y logrará un buen trabajo como crítico en la prensa. Vive con Clare una relación fuera de lo común, nada convencional, pero llena de complicidad y amor sin sexo. Un día, Bobby se presenta con sus discos en N. York y los tres iniciarán una búsqueda que les permita encontrarse a sí mismos, reconocerse, amar sin etiquetarse.

Las personas, las decisiones, la felicidad y el desgarramiento que van a incorporar a sus vidas forman parte del resto del argumento que MILHOJAS no va a contarte. Porque no podría mantener  la belleza con la que Cunningham consigue narrar la búsqueda constante de libertad, aceptación, amor y sentido que protagonizan sus personajes. Y porque serás tú el que descubras con una luz diferente preguntas que en algún momento nos formulamos, ¿Qué es un hogar? ¿Cómo construirlo? ¿Cuál es la mejor manera de amar y de ser amado?

Leyendo Una casa en el fin del mundo, comprendemos que, a pesar de creer que estamos listos para hacernos con la vida, nunca estamos preparados del todo para afrontar su impredecibilidad. Que dominar una lengua extranjera o ser un crack de las mates no me solucionará los problemas esenciales que van a determinar mi manera de moverme en ella. Que un hogar no es una casa, ni siquiera una familia, sino las relaciones que establecemos con personas que nos hacen sentir libres, aceptados, amados, parte de un todo que, al menos para nosotros mismos, tiene sentido.

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Una respuesta a “UNA CASA EN EL FIN DEL MUNDO / A home at the end of the world, DE MICHAEL CUNNINGHAM

  1. Me gusto mucho “Las horas” de este mismo autor, asi que gracias por la recomendación, me la anoto para este verano.

    Un saludo

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