ACERCA DE JOHN BERGER

Haber descubierto a John Berger hace más de veinte años, supone haber podido leer a uno de los autores más versátiles de la estética, el análisis artístico, el ensayo, la poesía, incluso la novela. Resulta muy extraño, después de tanto tiempo, leer la noticia de que su intensa mirada ha dejado de enfocar las cosas desde esas perspectivas únicas que tan pocas veces las miradas humanas adoptan. Ajena a la prisa y al ruido, recuerdo a John Berger como una mirada atenta, capaz de trasladarnos el asombro como si fuera algo natural.

Sarah Burger 1883. Fotógrafo anónimo

Sarah Burger 1883. Fotógrafo anónimo

Basado en una serie divulgativa de televisión, Modos de ver, en la Ed. G.G, obra clave en la Comunicación Audiovisual y la Teoría del Arte, analizaba en siete ensayos la relación entre lo que vemos y lo que interpretamos. Y, como era habitual en sus análisis, Berger desgranaba universos. Especialmente recuerdo una de las imágenes, una fotografía en blanco y negro de una muchacha, tomada por un fotógrafo inglés anónimo en 1883. Me he preguntado muchas  veces por qué. Quizá porque la mirada de John Berger y la mirada de la muchacha eran la misma, proyectada desde unos ojos desconcertados y atentos que parecen ser testigos de algo que nace, que llega, que irrumpe.

Sin embargo, la poesía era otra cosa. Berger sentía tanta devoción por la poesía que estaba convencido de que la palabra “poeta”  le sentaba como un traje de boda a un muchacho de cinco años. Reconoció lo mucho que le costó considerarse capaz de escribir poesía. Pero cuando leemos versos suyos, como los de la antología Páginas de la herida, comprendemos que el traje estaba hecho a la medida del muchacho.

La luz y la visión                                                                                                                                 corren a encontrarse                                                                                                                                 y de su abrazo                                                                                                                                         nace el día                                                                                                                                                 con los ojos abiertos                                                                                                                               alto como un potro”

También en 2003, cuando escribió para El País Cultural el artículo: “El aliento lo es todo”, su mirada se hizo poesía ante el óleo de Vermeer “El arte de pintar”. Los que visitamos la exposición del maestro de Delft en el Prado aquel año, lo pudimos  apreciar.

No era nuestro propósito hablar de todas las obras de John Berger, encontraréis sus títulos con facilidad, pero sí de esa fuerza de su mirada, capaz de transformar la nuestra.

 

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Una respuesta a “ACERCA DE JOHN BERGER

  1. Establecer relaciones, una cosa que lleva a otra.
    Jonh Berger es más que un escritor que nos enseña a observar con detenimiento. Reconozco la mirada de quien dibuja y pinta, la mirada que va más allá, que es sensible y reconoce la magia de convertir un soporte y unos pigmentos en algo más que materia dispersa. Para mi es un maestro al que hay que seguir leyendo, y así de Modos de ver esta bien pasar a El sentido de la vista, colección de artículos, también en Alianza Forma. Aquí Berger nos habla de dibujos, de artistas, de paisajes y de sensaciones. De Rembrandt a Durero pasando por el Bósforo.
    Y en otra conexión vía Vermeer me voy a Los misterios del rectángulo de Siri Husvedt. La autora nos invita a mirar con detenimiento Mujer con collar de perlas, nos dice que en todo cuadro hay dos cuadros, y más historias de las que parece. Siguiendo con las conexiones y sin dejar este libro me detengo a releer los comentarios sobre los cuadros de Chardin, pintor no muy conocido pero que impregna una especial mirada sobre lo cotidiano.
    Más conexiones entre ambos, la mirada sobre Goya, siempre presente en Berger y sorprendente en Siri Husvedt.
    Y así en poco rato escritores, artistas y cuadros. Todos nos reclaman un tiempo especial para mirar las imágenes, para disfrutarlas, conocer para disfrutar.
    Y disfrutar con las interrelaciones.
    Más hojas para Milhojas.

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