75 AÑOS SIN MIGUEL HERNÁNDEZ

1 mono, 2 camisetas, 1 jersey, 1 camisa, 1 calzoncillo, una correa, 2 fundas de almohada, 1 toalla, 1 servilleta, 2 pañuelos, 1 par de calcetines, 1 manta, 1 cazuela y 1 bote. Esta es la relación de los objetos personales de Miguel Hernández que la dirección del Reformatorio de Adultos de Alicante entregó a su viuda, Josefina Manresa, tras la muerte del poeta, el 28 de marzo hará 75 años.

Y sin embargo, a pesar de sus escasas posesiones materiales, Miguel tenía la luz. Al leer los dos primeros versos del que se cree que es su último poema, escrito en la cárcel de Ocaña, una confesión desesperanzada nos conmueve: “Yo creí que la luz era mía / precipitado en la sombra me veo”. A pesar de que se precipitó en la sombra hasta que murió de tuberculosis en la prisión de Alicante tras meses de cárceles, hambre, miseria y enfermedad, poseyó la luz de los que son capaces de mover el mundo con un puñado de palabras.

Miguel Hernández fue el poeta que se creó a sí mismo. Que luchó por estudiar y por escribir a pesar de que su padre no se lo permitía (“De padres cabreros, hijos cabreros” era la respuesta paterna cuando los profesores de Miguel reconocían su valía). Que escapó del pueblo y la familia yéndose a Madrid para ser poeta y lo consiguió a pesar de las dificultades (“No puedo leer por no tener libros, escribir por no leer, estudiar por no leer también, luchar porque mi enemigo es mi arma: la poesía” le escribe a Lorca en una carta fechada en mayo de 1933). Que alimentó un gran amor a pesar de la separación y la ausencia impuestas por la guerra y la cárcel. Que continuó escribiendo en las cárceles por las que pasó, en medio de la desesperanza y el fracaso, de la amargura y la enfermedad: “Pero hay un rayo de sol en la lucha / que siempre deja la sombra vencida” termina, todavía esperanzado, su último poema.

Pero queremos finalizar esta entrada con el Miguel Hernández más vivo y luminoso, el que escribió al amor y al deseo. Dos de nuestros alumnos de 1º de Bachillerato han puesto música a “El silbo de la llaga perfecta”. Letra: Miguel Hernández. Música y guitarra: Elioth Campos. Voz: Irene Mendoza.

Disfrutadlo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s