EMILY DICKINSON, UNA QUIETA TURBULENCIA

ob_825da7_emily-dickinson-daguerreotypeEmily te observa a través de los aproximadamente 170 años que hay entre sus ojos y tus ojos. Mírala atentamente.  Ésta es la única imagen autentificada que se conserva de Emily Dickinson.

En la foto (un daguerrotipo, en realidad) puedes ver a una chica de unos dieciséis años; parece morena, pero era más bien pelirroja.  De rasgos redondeados, mira atentamente a la cámara y quiere esbozar una sonrisa.  Se apoya con el brazo derecho en una mesa donde hay un libro, posiblemente una Biblia,  y entre las manos sostiene unas flores pequeñas. Es muy joven, pero su mirada ya guarda dos grandes secretos. Uno, terrible: los abusos sexuales a los que fue sometida en su infancia. Otro, el que la salvaría: sentirse poseedora de un gran tesoro, la capacidad de crear a través de la palabra (¡Rica! Era Yo – la que era rica – / Tomar el nombre del Oro / Y poseer el Oro -en sólidos Lingotes – / La Diferencia – me hizo audaz – termina el poema 455).

Fue una poeta excepcional porque nos enseñó infinitas y contradictorias formas de alcanzar el infinito.  Y nos lo enseñó desde su casa de Amherst, Massachusetts, donde nació en 1830, donde vivió y  donde se fue recluyendo paulatinamente los veinticinco últimos años de su vida, hasta llegar a no salir prácticamente de su habitación.  En cierta ocasión le preguntaron por qué no le gustaba viajar.  Contestó que el hecho de existir ya le bastaba.  Y fue la suya una existencia contradictoria: rutinaria y modesta, pero de una extraordinaria intensidad.  De familia religiosa y puritana, se descubrió escéptica y crítica desde muy pronto y, a pesar de eso, un cierto sentimiento religioso, más bien místico o cósmico, impregna muchos de sus versos.

No consintió nunca en publicar su poesía, quizá porque desconfiaba de unos críticos poco dados a entender su especial uso de los guiones, su abrupta sintaxis, su desconcertante uso de las mayúsculas y su voz poética, excepcionalmente femenina en el mundo literario de la época, tan centrado en los hombres.  Y sin embargo, fiel a su voz,  escribió 1786 poemas, muchos de los cuales -cuando Emily ya había muerto- fueron encontrados por su hermana Lavinia, cuidadosamente guardados y encuadernados en su habitación.

Apenas salió de su casa, pero mantuvo una intensa correspondencia con noventa y nueve destinatarios conocidos, a los que enviaba poemas entremezclados con las cartas,  a veces versiones distintas de los mismos poemas, flores prensadas y pequeños recortes de papel convertidos en versos.  (Como dice Muñoz Molina al final de su artículo Las huellas de Emily Dickinson, “Quién dice que es obligatorio que la poesía, la literatura, sea solo palabras impresas, tenga que estar paralizada en un libro”).

De entre todos ellos, la principal destinataria de muchas de sus cartas y de sus poemas fue Susan H. Gilbert, mujer de la que se enamoró posiblemente en su época de estudiante y cuyo amor -intenso, escondido, fructífero- sublimó en sus poemas.  “Yo no tengo a nadie a quien decirme sino a Ti” le dice en el primer verso del poema 929.  Susan, que se casó con Austin, hermano de Emily, en una especie de secreto -y quizá doloroso- pacto a tres bandas, vivió desde su boda al lado de la casa de Emily.  Solo las separaría “un seto, un sendero, un peldaño de lava y una puerta entreabierta”.

emily-dickinson-daguerrotipo

Daguerrotipo original de Emily Dickinson. Pertenece al Amherst College Archives & Special Collections.

Poetizó la experiencia de su vida, nombrando a su manera lo prohibido y lo oculto, lo sublime y lo innombrable. Y para nombrarlo tuvo que romper la poesía en pedazos, de ahí la sintaxis abrupta, el uso revolucionario de las mayúsculas, los guiones y las palabras. “Mi Vida había sido -una Escopeta Cargada-” dice el comienzo de su poema 764.

Vivió una vida sencilla y solitaria pero intensamente apasionada y libre. Como si fuera el centro de una quieta turbulencia.  No pretendía tener un público lector, pero hubo épocas de su vida en las que escribía un poema diario, y aspiraba a la exactitud y la perfección: “Mi Tarea es la Circunferencia”, escribió en una de sus cartas.  Y al final, nos dejó algunos de los poemas más exactos, más perfectos, de la historia de la literatura.

Escribió sobre la existencia, la muerte y la inmortalidad, sobre el amor, el deseo y el placer.  Y lo hizo con voz femenina y a través de lo cercano: el pájaro, la flor, la noche, el amanecer, los meses, las estaciones, el mar, lo doméstico y lo privado.  Lo envolvió en un halo de simbolismo y trascendencia que nos lleva de la mano a intuir que en lo cotidiano ocurre lo esencial.  Emily, vestida de blanco y recluida en su casa, entre su habitación y el jardín, nos enseñó a observar y a intuir que más allá de lo que vemos, palpita un universo que nunca entenderemos del todo.

El 15 de mayo de 1886 murió a los cincuenta y cinco años. Llevaba tres sin salir apenas de su habitación, perfeccionando sus caminos al infinito.

POEM 269

Wild nights - Wild nights! 
Were I with thee 
Wild nights should be 
Our luxury! 

Futile - the winds - 
To a Heart in port - 
Done with the Compass - 
Done with the Chart! 

Rowing in Eden - 
Ah - the Sea! 
Might I but moor - tonight - 
In thee!
POEMA 269 

¡Noches Salvajes - noches Salvajes!
¡Si yo estuviera contigo
Las noches Salvajes serían
nuestro lujo!

¡Fútiles - los vientos-
Para un Corazón en puerto -
Que ha terminado con la Brújula -
Que ha terminado con la Carta de Marear -

Remando hacia el Edén -
¡Ah - el Mar!
¡Si yo pudiera tan solo amarrar - esta noche -
En ti!

img_1676Dentro del proyecto SIN ELLAS LA HISTORIA NO ESTÁ COMPLETA, Emily Dickinson da nombre al aula de 1º de Bachillerato A.

Si quieres iniciarte en la poesía de Emily Dickinson, puedes leer Emily Dickinson, de María Milagros Rivera Garretas, en Sabina Editorial, una edición bilingüe e ilustrada pensada para un público juvenil, donde explica su vida y recoge y explica una mini antología de trece poemas vinculados con sus experiencias vitales.

Si quieres profundizar más, su obra completa ha sido recientemente publicada en Sabina Editorial. En el primero de los tres tomos que la conforman,  Poemas 1-600.  Fue -culpa- del Paraíso (edición bilingüe), hay una buena introducción donde da las claves para entender su vida y su obra, hasta hace poco manipulada y tergiversada por múltiples motivos cuya explicación desborda el objetivo de este blog.  De ambos libros hemos tomado la información para escribir esta entrada, así como las traducciones de los versos y la cita literal “un seto, un sendero, un peldaño de lava y una puerta entreabierta”.

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2 Respuestas a “EMILY DICKINSON, UNA QUIETA TURBULENCIA

  1. Aunque la poesía no es no lo mio. Interesantes reflexiones e interesante autora.

    Gracias por compartir vuestro saber y recomendaciones con todos nosotros.

    Un abrazo

  2. Mª Dolores Castro Novoa

    Celebro encontrar esta entrada sobre Emily Dickinson, era desconocida para mi esta poeta y la descubrí hace un mes en la película “Historia de una pasión” (Reino Unido), dirigida por Terence Davies. Me impresionó su fuerte personalidad, talento y sensibilidad.

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