GRACIAS, ECO

ECO LIBROS

Gracias, Eco, por haber creado a Fray Guillermo de Basquerwille, inspirándote en el filósofo Guillermo de Ockham. Con él, no sólo nos unimos al homenaje que El nombre de la rosa hace a la novela policíaca. También nos introdujiste en esas lecciones de Ockham que no deberíamos olvidar.

El valor de la inteligencia para no aceptar las soluciones irracionales de lo que aún no se puede explicar y para ejercitarla  en la resolución de los enigmas. La confianza en la tecnología, por rústica que sea,  si contribuye  al progreso del conocimiento y de una vida más humana. La prudencia en los juicios y la valentía de quien afronta una vida acosada por la inquisición, el dogmatismo y el principio de autoridad. La perseverancia intelectual cuando se sabe que se tiene razón y que un buen argumento es la única fuerza que merece la pena utilizar, pues la auténtica victoria es la de la dialéctica.

El nombre de la rosa es un homenaje también a los filósofos nominalistas que abrieron la vía moderna, facilitando la transición a las ideas renacentistas. Anticiparon un mundo mucho más luminoso que el suyo propio, más libre de prejuicios y supersticiones. Estos pensadores propusieron el conocimiento empírico de los individuos como la base de la ciencia. En este sentido, Guillermo de Ockham defendía que las esencias universales “hombre”, “rosa” no eran más que signos de la mente. Por eso, si a un individuo rosa le quitas sus propiedades, el tacto de sus pétalos, el color, la disposición de sus espinas en el tallo… no nos queda ninguna forma o esencia universal, sólo queda su nombre, “rosa”.  De ahí que el título de este libro de Eco sea un brindis por aquel franciscano inglés que se anticipó a su tiempo.

Fray Guillermo vive por la pasión del conocimiento, por el amor a la sabiduría, como la filosofía misma. Y esta inteligencia deslumbrante y apasionada nos recuerda que necesitamos ser valientes para denunciar y evitar que se prohíba el acceso a los libros con toda libertad, aunque a menudo contengan un juicio diferente del nuestro.

La filosofía de Aristóteles, abrazada a la naturaleza, fue rescatada en el siglo XII después de cientos de años de olvido. Eco crea una ficción sobre la pérdida del libro II de la Poética de Aristóteles, el motivo último de los asesina­tos en la novela. Dedicado a la comedia y al poder de la risa humana como manifestación de nuestra inteligencia, sus páginas ofrecían un  antídoto eficaz contra el miedo y la barbarie. Perder el miedo a reír, sobre todo de uno mismo.

Gracias, Eco, por escribir un libro que, en cierto modo y a pesar de las llamas, salvó a otro libro.

 

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