EL MURMULLO DE LAS ABEJAS, de Sofía Segovia

El murmullo de las abejas

EL MURMULLO DE LAS ABEJAS, de Sofía Segovia.  Editorial Lumen. 2015

Cuando me recomendaron esta novela de la escritora mexicana Sofía Segovia dos palabras encendieron  algunos muy placenteros momentos de lectura: narrativa hispanoamericana, realismo mágico… y el nombre de, entre otros, Gabriel García Márquez.  Me animó la oportunidad de leer narrativa hispanoamericana nueva. Así que me dejé llevar por el murmullo… a ver qué tal.

Todo comienza una madrugada de octubre de 1910  cuando la nana Reja deja su hamaca  en la que estaba postrada (imposible no recordar a José Arcadio Buendía amarrado a su castaño y anciana, longeva, como Úrsula Iguarán, infinita)  y alertada por un llanto que solo ella escucha, encuentra a un niño de rostro deforme y cubierto por un manto vivo de abejas. La llegada de este niño al que llamarán Simonopio y que será adoptado por la familia Morales Cortés, marcará y cambiará la historia de esta familia y de toda la región.  Las abejas acompañan  a Simonopio en su crecimiento, le enseñan a ver, sentir, le susurran al oído lo que solo él puede intuir y percibir  y es incapaz de comunicar por su deformidad, lo protegen; en definitiva, de su murmullo aprende a “escuchar a la vida, a verla, a sentirla”:

“¿Por qué cierran oídos, nariz y ojos cuando hay tanto que oír, oler y ver? ¿es que solo yo oigo y escucho pero nadie más lo hace?” (pág. 56)

Como trasfondo histórico de los avatares y quehaceres dentro de la hacienda de la familia, Sofía Segovia incorpora  paralelamente pinceladas de los años posteriores a la revolución mexicana y la lucha entre los propietarios de la tierra (Francisco Morales, padre) y los campesinos (Anselmo Espiricueta); así como la epidemia de gripe española que asoló la región en 1918 . También se hace presente la temida  Reforma Agraria que lleva a Francisco padre a plantar naranjos en sus tierras de la mano e intuición una vez más de Simonopio y sus abejas (en esa región mexicana los cultivos de naranjas necesitan la actividad de las abejas para mantenerse) de ahí la importancia de ambos símbolos en la novela. El aroma de la tierra, la miel y el azahar impregnan cada página  e inciden en ese llamamiento que se pretende hacer a agudizar los sentidos, los cinco y alguno más.

Además  de Simonopio son importantes los personajes de Francisco Morales, el patriarca de la familia, un hombre honesto, trabajador, preocupado por sus trabajadores, emprendedor… y Beatriz, la esposa tenaz, pendiente de todos, que aleja sus temores, miedos y preocupaciones a través de su inseparable máquina de coser Singer, así como la nana Reja y Anselmo Espiricueta, mencionado anteriormente.

Es  la voz del narrador en primera persona, Francisco chico, ahora ya anciano, el que desgrana esta historia de historias  y que se funde con la de otro narrador en 3ª persona  que sirve para enlazar el presente y el pasado, en una estructura  circular que parece seguir “el camino de la nana Reja”  donde nana, abejas y Simonopio habían comenzado su historia.

Como ya se ha mencionado más arriba es inevitable  encontrar ecos o pinceladas del realismo mágico cultivado  por    autores como Gabriel García Márquez, salvando las distancias claro está,  y tratándose de un realismo mágico un poco más contenido, solo sugerido: así  el inesperado encuentro del muchacho cubierto por abejas al  que  acompañan a lo largo de toda su existencia  es narrado y aceptado por la comunidad con toda naturalidad (y aquí es inevitable también acordarse de las mariposas amarillas que acompañaban al Mauricio Babilonia de Cien años de soledad).

Dejando a un lado los ecos que inevitablemente  vienen a la cabeza de esta lectora de una novela  que en buena parte marcó su trayectoria lectora, El murmullo de las abejas es una lectura recomendable, interesante, sobre todo para aquellos que gusten de un realismo mágico sutil e interesados en la historia mexicana,   no excesivamente complicada,  dada su estructura en capítulos no muy  extensos y  prosa fluida, pero que  al mismo tiempo requiere una lectura  pausada dada la envergadura de la novela. Déjense llevar pues por el aroma del azahar, y la miel, agudicen los sentidos y escuchen el murmullo de las abejas:

“Que escuchen con los ojos, que vean con la piel y que sientan con los oídos, porque la vida nos habla a todos y sólo debemos saber y querer escucharla, verla, sentirla”. (pag.523)

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Una respuesta a “EL MURMULLO DE LAS ABEJAS, de Sofía Segovia

  1. María José Larena

    El libro parece interesante. Lo leeré. Pero desde luego la portada es preciosa. Me encanta. Casi la toco.
    Gracias por tantas y tan interesantes sugerencias lectoras.

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