UNA SENSACIÓN EXTRAÑA, de Ohran Pamuk

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¿Quien no ha sentido alguna vez una sensación extraña? Ese tipo de sensaciones fáciles de reconocer pero complicadas de entender y expresar. A lo largo de nuestra vida nos asaltan sin avisar y sin permiso nos abandonan. Pero hay algunas sensaciones extrañas que nos acompañan durante años, incluso décadas. Incapaces de ver con claridad lo que ocultan, perduran, escoltándonos fielmente, como nuestra sombra.

La última novela de Ohran Pamuk se titula así, Una sensación extraña. La que recorre las calles de Estambul inseparable de Mevlut, nuestro protagonista. Llegó del pueblo, lo esperaba su padre para hacer de él un buen vendedor ambulante de boza y yogur. Poco importaba que Mevlut fuera un joven inteligente y sensible, capaz de terminar los estudios de bachillerato que le habrían sacado de la pobreza. Nadie, ni siquiera su padre apostó por él. Nada le proporcionó la suerte que necesitaba. Sin embargo, él sabrá buscar la felicidad en la búsqueda de la verdad, en la autenticidad de las cosas y sabrá cómo salvaguardar su dignidad.

Porque cuando gritaba “¡Boooza!” sentía que las estampas coloridas que tenía  en la mente salían como bocadillos de un tebeo, antes de disolverse como una nube en aquellas calles de aire fatigado. Porque cada palabra era un objeto, y cada objeto, una imagen. Intuía que las calles por las que caminaba de noche vendiendo Boza y el mundo que habitaba en su cabeza se habían convertido en una sola y única cosa.”

El lector empieza a conocer a Mevlut en el momento en que se fuga con Rayiha, la que va a ser su esposa pero no la muchacha a quien él dirigía sus cartas de amor. La descripción de esa fuga en la noche, el descubrimiento del engaño de quien parecía iba a ayudarle, nos muestra la capacidad de Mevlut para no caer en la desesperación, superar la decepción y comenzar desde cero una historia de amor que, contra todo pronóstico, será más fuerte que la muerte. El autor retomará la narración desde la niñez del protagonista para volver a la fuga por segunda vez, y no olvidar ese momento en el que empezaba todo.

Entre tanto, el hermoso rostro de Mevlut no ha dejado de ser  el reflejo de su alma. La honestidad le ha  impedido medrar en un Estambul nutrido por la corrupción, la responsabilidad ha sido más fuerte que sus apetitos y caprichos egoístas, su confianza en las personas le ha hecho vulnerable ante quienes hacen de la mentira y la mezquindad norma de vida. Por ello, y a pesar de la dureza de su vida, Mevlut despierta en nosotros el deseo de protegerlo con un ángel y una admiración sin reservas.

La historia de Mevlut  es contada por todos los personajes que intervienen en la novela. Como la historia de Estambul está escrita por sus gentes, de diferentes pueblos, tradiciones, ideologías, lenguas. Como la historia de Turquía está entretejida por todas las culturas que han hecho de ella el país límite, frontera, horizonte de la vieja Europa, en constante tensión entre libertad e identidad.

Al terminar Una sensación extraña, Pamuk consigue despertar esa sensación de nuevo en nosotros, los lectores. Quienes, como nuestro protagonista, empezamos a sospechar que el espacio y el tiempo no son nuestros, son ellos los que nos tienen en sus manos.

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