LOS JUSTOS, de Albert Camus

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los justos

 

 

 

 

En 1913, Albert Camus nace en una familia de campesinos franceses asentados en Argelia, por entonces colonia de Francia. A los 8 meses perdió a su padre, el soldado Lucien nº 17.032, en la primera Gran Guerra. Su madre con los dos hijos se trasladó a casa de la abuela para poder subsistir. Entre tanto infortunio, las calificaciones que obtuvo en la escuela fueron vitales para continuar sus estudios en el instituto, gracias a la concesión de una beca que incluía la comida. Durante la adolescencia, Camus descubrió la enfermedad y la pobreza, maestras que le enseñaron a estudiar por su cuenta, a asomarse al mundo desde los libros y escribir con pasión. Al mismo tiempo, aprendió una lección esencial, que lo mejor de la vida es gratuito para aquellos que no han sido apartados de la belleza. Así lo recuerda en el emocionante prefacio de L‘envers et l’endroit, haciendo balance de una vida que desde orígenes muy humildes se había consagrado a la literatura y la Filosofía.

Desde Argel, el joven Camus contactó con André Gide, André Malraux, Paul Nizan, quienes influyeron en una vocación de escritor que fue creciendo paralela a su interés por los más desfavorecidos. Tras concursar para conseguir la agregación en filosofía y colaborar en periódicos argelinos  locales, se trasladó a Francia en 1940, donde continuó su imparable carrera de escritor. Una obra literaria comprometida con los problemas de su tiempo y con las inquietudes de la naturaleza humana le hizo merecedor del premio Nobel en 1957 y de nuestra admiración siempre. En 1960, murió en un accidente de tráfico.

“Aquí, en los campos desgraciados, un arado ferviente abre la tierra, a pesar de las prohibiciones y a pesar del miedo. Que me cedan ese aleteo; quiero hablaros de un amigo“.  Con estas palabras hablaba el poeta  René Char de la persona y la obra de su amigo A.Camus. En sus versos  anticipa lo que la lectura de Camus ofrece a todos los que nos hemos sumergido en su obra en alguna ocasión. Conmovernos con los planteamientos que sus novelas, ensayos y obras teatrales desarrollaron sobre el sentido de la existencia humana. Quizá ésta sea la razón de que continúen fascinando al público y a la crítica tanto por la calidad como por la maestría con la que articula literatura y pensamiento. En la obra teatral Calígula, sus reflexiones sobre la naturaleza humana y el poder llevan el problema de la libertad hasta sus límites más contradictorios. La formulación  del absurdo en tanto que desajuste entre la búsqueda de claridad del ser humano y la opacidad del mundo es una de las ideas principales del ensayo El mito de Sísifo y la novela El extranjero.  En su novela La Peste, la capacidad solidaria entre personas y la lucha individual comprometida con la dignidad nos redimen de la mezquindad humana con la que algunas personas reaccionan ante las situaciones absurdas y no elegidas.

La sed de justicia para mejorar el mundo, así como la conciencia de los límites de la lucha misma para que no degenere en ajusticiamiento vengativo es el mensaje de su ensayo L‘homme révolté y de su obra de teatro Los justos. Los diálogos entre los miembros de este grupo terrorista nos dan algunas de las claves del valor que Camus concedía a las ideas para transformar la realidad y a la legitimidad que precisa la acción. Las frases de los “justos” son auténticos golpes para el lector atento, relámpagos que una vez captados por nuestra conciencia despiertan en nosotros sentimientos contradictorios, pensamientos insospechados, inquietudes que se traducen en preguntas siempre nuevas. ¿Puede haber libertad mientras haya un solo ser privado de ella? ¿Un poema o una bomba pueden ser armas para luchar por un mundo mejor? ¿Qué mueve al revolucionario, la lucha por la justicia o la lucha por la vida? ¿Qué garantiza que la lucha por unos ideales justos  no se convierta en una nueva forma de despotismo y horror? ¿La miseria, la humillación y la falta de libertad llevan irremediablemente a la sublevación porque no se puede esperar la justicia de Dios sino de los hombres?

Leer teatro no es fácil, pero es apasionante ver en tu propia mente la representación, hacer de tu cabeza un teatro inusual. Camus se dedicó a él entre ensayos y novelas, sus obras han llenado las salas desde el día de su estreno hasta nuestros días, reinventándose milagrosamente en cada puesta en escena en cualquier lugar del mundo. Afirmaba J.C Brisville en La Bibliothèque idéale: “Claros y misteriosos, transparentes y profundos, los libros de Camus satisfacen al mismo tiempo nuestro sentido de la realidad y nuestro sentido del mito, el deseo de comprender y la necesidad de interrogar”

Y, por si esto no fuera suficiente, con cada libro de Camus MILHOJAS renueva su creencia en las palabras que nos dejó en el libro póstumo: El primer hombre“Hay seres que justifican el mundo, que ayudan a vivir con su sola presencia“. Regalo impagable.

(Tenéis disponible la guía de lectura para los alumnos de 2º de bachilerato en la plataforma moodle)

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