LA BICICLETA DE SUMJI, de Amos Oz

La bicicleta de sumjiLA BICICLETA DE SUMJI, de Amos Oz.  Editorial Siruela.

 

La manera como el amor llega a nuestras vidas es siempre sorprendente e impredecible.  Y si no lo es a ojos de los demás, para uno mismo siempre es un suceso extraordinario.  Pero lo cierto es que Sumji conoció el amor de forma ciertamente original.  Que un niño de once años se enamore de una niña de su clase no es algo excepcional (excepto para el niño, claro). Que escriba su nombre en el agua e invente para ella un paraíso imaginario en África o entre las montañas del Himalaya ya es incluso envidiable.  Pero que llegue al reconocimiento del amor correspondido después de cambiar una bicicleta por un tren eléctrico, el tren eléctrico por un perro; perdido el perro, encuentre un sacapuntas como talismán y use este talismán como prenda de amor, todo ello en un solo día, es, cuando menos, sorprendente.  Porque el amor tiene sus condiciones, y hay que perderlo todo para llegar a la felicidad, y Sumji lo abandonará todo, incluso su sacapuntas, para llegar a lo que más desea.

Pero todo es posible en este relato de Amos Oz sobre la última infancia en una ciudad vigilada, Jersualén, tras la segunda guerra mundial.  Olvida tus propias experiencias de adulto, o de adolescente, comienza a leer y sumérgete en el mundo de Sumji, porque para emprender este viaje necesitas ver a través de sus ojos para mirar a su tío Zémaj -adorable, divertido, loco y un poco triste-; a sus padres -severos, protectores y casi resignados a que Sumji se parezca al tío Zémaj-; a su extravagante tía Edna; a Esti -la niña de la que se enamora tan perdidamente, porque así es como hay que enamorarse, Sumji nos lo enseña-; a sus compañeros de clase, sus maestros, su ciudad bajo mandato británico…

¿Puede la vida cambiar en un solo día?  Sin duda.  La historia de Sumji nos los demuestra.  Quizá su historia de amor con Esti no dure mucho, quizá de mayor se vuelva un adulto corriente, quizá nunca encuentre el paraíso entre las montañas del Himalaya… Da igual.  Esto es lo que pasó.  Nada extraordinario al fin y al cabo, le pasa a casi todo el mundo:  el descubrimiento del amor y el final de la infancia.  Y sin embargo, no podemos evitar sentir un poco de envidia por ese amor originario, simple, inaugural, eterno -dure lo que dure-.

“Incluso mientras nos paramos a reflexionar sobre ello, el mundo que nos rodea cambia sin cesar  (…)

Todas las cosas.

Y en cuanto a mí, que tengo casi once años y dos meses, he cambiado por completo, cuatro o cinco veces en el curso de un solo día.”

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2 Respuestas a “LA BICICLETA DE SUMJI, de Amos Oz

  1. Preciosa introducción, lo pongo en la lista de lecturas,
    Gracias por descubrirnos nuevos autores y obras

    Salu2 😉

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