LOS MISTERIOS DEL SEÑOR BURDICK (II)

Los relatos del señor Burdick se perdieron, pero los de nuestros alumnos  están recién escritos.  Seguimos con los relatos creados a partir de las ilustraciones del señor Burdick.

HUÉSPEDES SIN INVITACIÓN

Huéspedes sin invitaciónSu corazón latía desbocado.  Estaba seguro de que había visto girar el tirador de la puerta.

Sudaba y se removía en la cama dando vueltas hasta que su madre lo despertó  de la terrible pesadilla.  Le dijo que había ratas en el desván.  Subió con una linterna y el matarratas.  Cuando iluminó a las ratas se metieron a la despensa por un agujero de la pared.  Iba a abrir la puerta pero oyó un ruido extraño.

Su corazón latía desbordado.  Estaba seguro de que había visto girar el tirador de la puerta.  (Carlos, 2º ESO B)

LA CASA DE LA CALLE MAPLE

La casa de la Calle MapleFue un despegue perfecto.  Mientras nos alejábamos vi la tierra infestada por la muerte.  Al entrar en la atmósfera vi a los últimos zombis quemarse aferrados a nuestra casa.  Una hora más tarde mi padre me llamó, ya estábamos en Neptuno. al parecer, en nuestro nuevo hogar, la calle Maple, ya teníamos vecinos.

(Nacho y Marcos, 2º ESO B)

 

OTRO LUGAR, OTRO TIEMPO

Otro lugar, otro tiempo

Si había una respuesta, él la encontraría allí.  Iría adonde hiciera falta para encontrar un Diccionario de la Real Academia de la Lengua. (Esther y Ana, 2ºESO A)

Estaban en familia en la playa y entraron a bañarse.  Al cabo de un rato, sus pies no tocaban la arena, pero el hijo pequeño tocó algo con el pie y se abrió un camino viejo sobre el que se deslizaba un trenecito de madera, invitándolos a subir.  Despertaron en una isla desconocida y alejada del mundo.  Todo parecía antiguo.  Se dieron cuenta de que habían viajado al pasado.  Decidieron cambiar el pasado para tener un futuro diferente.  Si había una respuesta, él la encontraría allí.  (Fátima y Clara, 2º ESO B)

Si había una respuesta, él la encontraría allí.

Y ya había llegado el día de su cumpleaños.  Nada más despertarse encontró su regalo más esperado: la carta que escribió en aquel barco.

“Cariño –decía─ ya sé que te falto desde hace mucho, pero tengo que decirte que en verdad no estoy muerta, todo fue una farsa.  Si quieres volver a estar conmigo, búscame en medio del mar.”    Antes de acabar de leerla, partió a su encuentro.  Ya estaba en medio del océano cuando comenzó una gran tempestad.  El barco empezó a tambalearse bruscamente.  Desesperado, leyó lo que le faltaba:

“Sabía que no ibas a acabar de leerla.

PD: Espero que mueras feliz pensando que tu madre te quiere”  (Laia y Adrián, 2º ESO B)

El inframundo, el lugar más horroroso en la vida de una persona.  Desaparecidos sus seres queridos solo faltaba una cosa para completar la profecía que le había hecho el abuelo:  con toda su familia secuestrada, tendría que ir al infierno.  Supo que si había una respuesta, él la encontraría allí.  (Adrián, Jorge y Daniel, 2º ESO C)

DEBAJO DE LA ALFOMBRA

Debajo de la alfombraPasaron dos semanas y volvió a suceder.  Aquel extraño bulto volvió a aparecer debajo de la alfombra.  Alterado, el abuelo cogió la silla y lo golpeó pero falló.  El bulto movió la mesilla, tirando la lámpara, que cuando se estampó contra el suelo encendió la alfombra.  Al cabo de media hora todo quedó reducido a cenizas.  (Dragos y Alex, 2º ESO B)

Pasaron dos semanas y volvió a suceder.  Insatisfecho, volvió esa misma noche para atormentarle.  Cada dos semanas iba y revolvía la casa en busca de algo, pero nunca lo encontraba.  A la tercera noche, cuando llegó, el hombre ya no estaba.  Por la rendija de la puerta entreabierta pudo vislumbrar la sombra de un hombre ahorcado.  (Ricardo y Sergio, 2º ESO C)

LA ALCOBA DEL TERCER PISO

La alcoba del tercer pisoTodo comenzó cuando alguien dejó abierta una ventana de aquella casa, a simple vista bonita, dulce, familiar, aunque por dentro era triste y solitaria.  Un canto melódico atraía a las palomas que se colaban entre los arbustos hasta llegar a la alcoba del tercer piso.  Una vez que entraban, ya nunca jamás salían.  (Silvia y Cintia, 2º ESO A)

 

ÓSCAR Y ALFONSO

13 ôscar y AlfonsoTranquilo por el campo, alcé mi mirada, y las vi, esas dos orugas perdidas y desorientadas.  Me las lleve casa y no sabía cómo llamarlas así que les puse Óscar y Alfonso, el nombre de mis dos hermanos.   Una noche mientras dormía pude escuchar una voz muy aguda que provenía de la ventana que hay encima de Oscar y Alfonso.   Este suceso se repetía todas las noches sin dejarme dormir, pero una de esas noches logré entender unas palabras que me inquietaron: ”Vive ahí.  Yo le vi llevárselas”.
A la mañana siguiente volví al campo ya que sabía que era el momento de devolverlas.  Las orugas se deslizaron suavemente por mis manos al escribir “adiós”.  (Santi, 2º ESO C)

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