LOS MISTERIOS DEL SEÑOR BURDICK (I)

El señor Wenders está ahora jubilado.  Pero en otro tiempo trabajó seleccionando historias e imágenes que luego se convertirían en libros.  Hace treinta años se presentó en su oficina Harris Burdick, que había escrito catorce cuentos y dibujado un montón de ilustraciones para cada uno de ellos.  Le enseñó a Wenders una ilustración de cada libro, y el editor quedó tan fascinado que le pidió a Burdick que le mostrara los cuentos. El señor Burdick prometió volver al día siguiente con los relatos, pero nunca más regresó ni se supo nada más de él.  Su desaparición no fue el único misterio que dejó.  También desaparecieron para siempre esas catorce historias cuyas ilustraciones tanto habían maravillado a Wenders.  Pero Burdick dejó algunas pistas:  a cada ilustración le acompañaba el título del relato y una frase.  Desde entonces miles de personas se han inspirado en ilustraciones, título y frase para inventar sus historias: divertidas, misteriosas, espeluznantes, poéticas, tiernas…

También nuestros alumnos de 2º ESO han inventado algunas historias mínimas sobre estas ilustraciones. Hemos mantenido los títulos y algunos han elegido la frase (en cursiva) para iniciar el relato; otros, para terminarlo.  Empezamos aquí una serie de entradas donde publicaremos los mejores, al lado de cada una de las maravillosas ilustraciones  del señor Burdick.

ARCHIE SMITH, NIÑO MARAVILLA

Archie Smith, niño maravilla.

Una vocecita preguntó: -¿Es él?  Ella dijo “sí, es él” mientras volaba hacia el niño haciendo movimientos extraños con las manos.  Segundos más tarde, las dos hadas y Archie desaparecieron.

Cuando Archie despertó se dio cuenta de que no estaba en su cuarto.  Desconcertado, se levantó y dijo “¿Dónde estoy? Una vocecita que salió de la nada contestó: “En el País de las Hadas, ¿no lo recuerdas? Hay que tener cuidado con lo que se desea”.  (Sara y Mario, 2º ESO B)

Una vocecita preguntó: -¿Es él?  -Por desgracia, sí.  Su hora ha llegado- dijo la otra vocecita.

Me hacía el dormido mientras lo escuchaba todo.  Por un momento, recuerdo ascender y llegar a un desconocido, cálido y pacífico lugar.  De repente, una mano se posó sobre mi hombro…  ¿Abuelo?  (Rebeca y Vitoria, 2º ESO A)

UN EXTRAÑO DÍA EN JULIO

Un extraño  día en julio

Lanzó con todas sus fuerzas, pero la tercera piedra rebotó de regreso.  La cuarta rebotó aún más fuerte y siguió rebotando hasta encontrarse con su enamorada, que le esperaba en la orilla.  (Marina y Gabriela, 2º ESO B)

El único recuerdo que tengo de ella es una hermosa piedra blanca cristalina que me entregó con sus últimas palabras y fuerzas.  Dos años después, junto al río, sin querer la lancé.  Mientras la corriente la alejaba río abajo, las lágrimas caían sobre mis mejillas y cerré los ojos.  De repente, algo me golpeó.  Abrí los ojos y vi que era aquella piedra blanca cristalina.  Desde aquel extraño día en julio, sé que mi madre continúa a mi lado.  (Fátima  y María, 2º ESO A)

 LA BIBLIOTECA DEL SR. LINDEN

La biblioteca del señor LindenHace dos años, la srta. Parker se dirigió a la biblioteca del sr. Linden y en una de sus estanterías, al fondo, encontró un libro que olía a cuero viejo y a páginas desgastadas.  Sacó el libro y un montón de polvo salió despedido.  Al abrirlo, noto un cambio, un raro presentimiento: algo le había sucedido, pero no conseguía saber qué.  Llevó el libro al sr. Linden, que le recomendó que no se lo llevara a su casa: siniestras historias y sucesos se escondían en él.  Pero ella seguía con las ganas de tenerlo, de explorarlo, de leer esas historias, así que se lo llevó.

Pasó la semana y sucesos inquietantes acecharon la casa de la srta. Parker: voces extrañas, objetos que se movían… lo más sorprendente era que el libro le seguía allá donde ella iba.  Él la había prevenido sobre el libro.  Ahora era demasiado tarde.  (Diego, 2º ESO B)

Ella cogió el libro pero él se lo quitó diciéndole “No debes tocar el libro, no lo abras, alguien lo busca”, pero ella lo miraba hipnotizada.  Por la noche fue de nuevo a por el libro y lo miró deseosa.  Subió a su cuarto y comenzó a leerlo, pero sintió una extraña presencia.  Una sombra salió del armario con unas plantas en la mano.  Cuando ella las olió empezó a perder fuerzas hasta llegar a la muerte.  La sombra dejó las plantas sobre el libro abierto.  Él la había prevenido sobre el libro.  Ahora era demasiado tarde.  (Judith Cortés y Asia Royo, 2ºESO C)

Edna era una estudiante a la que le habían mandado hacer un trabajo de biología y sabía que el profesor Linden tenía una gran biblioteca, por lo que le pidió permiso para consultar sus libros.  Hubo uno que le llamó la atención.

-¿Me lo puede prestar? – preguntó.

-No. Lo siento.

-¿Por qué?

-Es un libro muy peligroso y hay que tener cuidado con su contenido.

En un momento de despiste del Sr. Linden, Edna se lo metió en la mochila y se fue a casa.  Como ya era muy tarde, la madre de Edna subió a darle las buenas noches.  La encontró en la cama con el libro abierto y cubierto por una planta que había cobrado vida entre las páginas.  Él la había prevenido sobre el libro.  Ahora era demasiado tarde.  (Clara, 2º ESO C)

Yo le había prevenido sobre el libro.  Ahora era demasiado tarde.  Le dije que podía coger todos mis libros menos ese.  Ese libro guardaba un secreto tan oscuro, tan perverso que al cerrarlo no quedaba nada de la persona que lo abrió.  Ahora el libro debe alimentarse otra vez.  (David y Javier, 2º ESO A)

Otro día, más historias.  ¿Te atreves tú?

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