CÓMO APRENDÍ A LEER / COMMENT J’AI APPRIS À LIRE, de Agnès Desarthe

Comment j’ai appris à lire es un libro sobre lectura y libros, pero curiosamente, nos cuenta el proceso por el que pasó la autora, Agnès Desarthe, para aprender a leer. En realidad, lo que ella llama leer, nosotros lo entenderíamos como amar la lectura y esa es una de las claves de este libro. Por tanto, no se trata de una conversión sino de una profunda transformación. La que le permitió acceder a aquellos libros que la han ido moldeando y dotando de identidad.

De niña, la autora no leía más que lo que en la escuela se le iba indicando. Leía, sí, pero sin convencimiento, incapaz aún de descubrimientos que le despertasen la necesidad de leer. La autora reconoce en su propio proceso, de qué manera las grandes obras de grandes clásicos la dejaban indiferente en el mejor de los casos, la indigestión que le ocasionaba Madame Bovary alimentaba la sospecha de que todavía no estaba preparada para necesitarlas. Pero también recuerda con profunda gratitud algunos autores que la supieron rescatar del filo de una pendiente en la que, de haberse precipitado, hubiera perdido la oportunidad de vivir a través de los libros. Marguerite Duras, Albert Camus, Marcel Aymé, George Sand o Bashevis Singer.

El descubrimiento de la poesía será otro punto de apoyo para no caer, pues en cierto modo, la poesía le facilitó un espacio propio cuando aún no sentía la fuerza suficiente para salir al mundo y se refugiaba en su universo solipsista. No leía mucho, el rechazo que experimentaba por la lectura parecía obedecer al latido de un corazón que había que curar. Sin embargo, nuestra lectora no tardará en descubrir algunos libros que la vinculaban a su pasado, a sus raíces. La cultura árabe por parte de su padre y la judeorusa por vía materna formaban, junto a la cultura francesa, una urdimbre en la que todavía no había encontrado su sitio. Nuevos libros le ayudarán a conectar con en esta rica herencia cultural, le harán cuestionarse por primera vez: d’où lis je? Y desde entonces, la lectura empezará a cobrar sentido y a generar necesidad, ahora sí devorará las páginas de Madame Bovary… el “candado” había saltado.

Hacia el final del libro, Agnès Desarthe subraya que, con el tiempo, la escritura y principalmente la traducción le regalaron lo que es, a juicio de la autora, la dimensión fundamental de la lectura. Puesto que el ser humano es anhelo, falta, insatisfacción, la lectura nos proporciona el lugar donde confluyen la alteridad aliviada y el enigma de nuestra identidad.  Ya ves lector, si todavía no has encontrado esos libros que nos rescatan de nosotros mismos, echa un vistazo en nuestro MILHOJAS, quizá encuentres alguno que te provoque la necesidad de leer, sería el mejor de los regalos.

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