EL IMPOSTOR, de Javier Cercas

impostor-javier-cercasTítulo: El Impostor.   Autor: Javier Cercas.   Editorial: Literatura Random House.  Barcelona, 2014.

 

 

Piensa un poco, lector: ¿te consideras un impostor?  Posiblemente la respuesta inmediata es un rotundo no.  Pero… piensa un poco más: ¿Nunca has mentido sobre ti, sobre algún acontecimiento pasado o presente de tu vida? ¿Nunca has exagerado u ocultado alguna parte de tu biografía para resultar a los ojos del otro un poco mejor, más admirable, más querible? Quizá ya empiezas a cambiar de opinión y a pensar que sí, que un poco impostor sí que eres. “El pensamiento y el arte -opina Javier Cercas en la página 20- intentan explorar lo que somos, revelando nuestra infinita, ambigua y contradictoria variedad, cartografiando así nuestra naturaleza”.  Y eso es lo que  se pretende hacer en este libro: no solo desvelar la ambigua y contradictoria realidad de Enric Marco, sino la del ser humano en general, la suya propia, la tuya, y la mía también.  Desvelar cómo, más en el fondo o más en la superficie, todos tenemos algo de impostores.

Enric Marco es un nonagenario que protagonizó un sonoro escándalo en el 2005, cuando un historiador, Benito Bermejo, descubrió que llevaba años haciéndose pasar por deportado de los nazis.  Marco llegó a ser presidente de la Amical de Mauthausen(*), cuando en realidad nunca había pisado un campo de concentración.  Tal como nos descubre Javier Cercas a lo largo del primer capítulo, “La piel de la cebolla”, no solo mintió sobre su estancia en el campo de concentración nazi de Flossenbürg, sino que gran parte del relato que hizo de su propia vida es una narración cuajada de grandes mentiras entretejidas con algunas verdades. Y digo narración porque nuestra vida depende de cómo la narramos, sobre todo de cómo nos la narramos a nosotros mismos (Uno nunca puede conocerse, sino narrarse, dice Simone de Beauvoire en sus memorias La force de l’âge).  De igual manera que si quitara las capas a una cebolla, el autor va desnudando a Marco, explicándonos las versiones que de su vida creó (se narró) el propio Marco, y enfrentándolas luego a las investigaciones y descubrimientos del autor sobre los acontecimientos de su vida real.

Sin embargo, a nuestro entender no es el descubrimiento de las mentiras de Marco lo más interesante del libro.  Esto es la excusa para una muy certera disertación sobre el papel de la literatura, la naturaleza de la novela, la condición del ser humano, el papel que desempeña el pasado: el pasado no pasa nunca -idea de Faulkner que Cercas repite a menudo en este libro- ni siquiera es pasado; el pasado es solo una dimensión del presente.

Excepcional el capítulo 9 de la segunda parte donde elabora una analogía que subyace durante toda la lectura, una comparación entre Enric Marco y Don Quijote,  ambos creadores de sí mismos, ambos convertidos en “novelistas de sí mismos” cuando, en la cincuentena, deciden reinventarse su propia vida, evadirse de la realidad y crearse una vida a su medida; ser, en definitiva, lo que querían ser . “La realidad mata, la ficción salva”, es otra de las ideas repetidas que vertebran el texto.

Excepcional igualmente el capítulo 8 de la tercera parte, donde Enric Marco, al modo unamuniano del Augusto Pérez de Niebla, se enfrenta al propio autor convirtiéndolo asimismo en personaje: ambos creadores y ambos personajes, ambos recriminándose mutuamente su calidad de impostores.

Y, por nombrar un tercer momento que nos ha parecido especialmente acertado, nos referiremos al capítulo 5 del Epílogo, páginas en las que Cercas nos descubre que la vida de Marcos, que siempre fue del montón y que siempre hizo lo que la mayoría de los españoles a lo largo del siglo XX, fue en realidad un vida mucho más atractiva que la que se inventó, porque refleja exactamente la vida media del español medio, que asumió sin rebelarse guerras fratricidas, dictadura, pobreza, y cuyo principal objetivo era sobrevivir.  Y ese fue su valor, no el que Marco ansiaba: formar parte de esos pocos que dijeron que no, que no al fascismo, a la pasividad, a la sumisión.

Parece que los sentimientos de Cercas hacia Marcos evolucionan a lo largo de la novela, desde una animadversión profunda hasta una especie de admiración.  Desde la intención expresa de escribir el libro para intentar comprenderlo (que no justificarlo), hasta casi el intento desesperado de intentar salvarlo, de intentar redimirlo. “Si la literatura sirve para salvar a un hombre, honor a la literatura; si la literatura solo sirve de adorno, a la mierda la literatura” (p. 401).   Así, paulatinamente, se convierte este libro en lo que llama Cercas “una novela sin ficción”, parte novela, parte ficción, parte realidad, parte ensayo, parte autobiografía.

Y, sin embargo, cuando ya todo está dicho sobre Enric Marco, todavía queda una pequeña duda.  Queda la posibilidad de que la gran invención de Marco -su estancia en el campo de Flossenbürg-, no fuera buscada y premeditada sino fruto del azar, de la casualidad, de la improvisación.   Cercas nos lo desvela en un final casi de thriller en el que, atónitos y con el corazón en un puño, descubrimos si podemos por fin agarrarnos a una última excusa para redimir a Marcos o si realmente es un impostor deliberado.  Como todos nosotros.

(*) La Asociación Amical de Mauthausen y otros campos de concentración  agrupa a los exdeportados republicanos de los campos de concentración del nazismo, así como a los familiares y amigos, tanto de los supervivientes como de los deportados asesinados en los campos.

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