DECLARACIÓN. M.Hardt y T.Negri.

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FOCA INVESTIGACIÓN                                                                                                                                    Cada vez más ciudadanos tenemos la sensación de que las democracias necesitan una profunda reformulación. Cuando esta sensación a pie de calle sintoniza con rigurosos planteamientos de Filosofía política como los que leemos en DECLARACIÓN, el asunto adopta otro cariz, el que tienen las ideas que han transformado nuestro modo de vivir y convivir.

En este libro titulado así, Declaración, Michael Hardt y Toni Negri analizan los efectos de la crisis económica en la ciudadanía. Durante estos años de recortes, los ciudadanos empezamos a protagonizar nuevas iniciativas en espacios públicos y privados. A juicio de los autores, la crisis económica es la consecuencia del triunfo de políticas neoliberales que no sólo han afectado a la economía y a la política. También han transformado nuestra dimensión social y antropológica.

En consecuencia, descubrirnos como endeudados, supone asumir que vivir con deudas se ha convertido en una condena socialmente aceptada. Las deudas que contraemos nos subordinan, haciendo visible esta nueva forma de alienación que vuelve a convertirnos en siervos por contrato.

Asimismo estamos mediatizados. Vivir mediatizado es vivir con una conciencia absorbida por las redes sociales y los medios de comunicación. Si bien las redes sociales han facilitado enormemente la comunicación, no pueden sustituir las relaciones corpóreas en los espacios de nuestras ciudades y pueblos,  justamente donde se originan la inteligencia y la acción política colectiva.

Dentro de una “lógica innoble” en la que las fieras andan sueltas, los ciudadanos vivimos permanentemente amenazados, con miedo a perder el trabajo, el subsidio, el sueldo, la beca o derechos consolidados. Vivimos seguritizados,  porque vivimos con miedo.

En cuarto lugar, somos los representados, asumimos un doble mecanismo que nos separa del poder, a la vez que nos impide concebir y poner en práctica alternativas. La representación nos da su golpe de gracia al eliminar de los ciudadanos representados el acceso a la acción política.

Ante esta situación, el segundo capítulo propone la rebelión tomando conciencia de las nuevas formas de servidumbre, deshaciendo el hechizo al que nos someten los medios de comunicación, organizando la acción política de ciudadanos que promueven el autogobierno democrático del común, la justa distribución de la riqueza y la sostenibilidad. La meta es conseguir un poder justo a partir de la participación de los gobernados y  de la transparencia de la organización gubernamental.

Los autores concluyen este ensayo crítico afirmando que nuestra tarea política es una magnífica obra colectiva y creativa que sustituirá la falta de imaginación política de quienes mandan aún. Quizá las palabras de Gramsci vuelvan a resonar con fuerza en el intento: “Instrúyanse, porque necesitaremos de toda nuestra inteligencia; conmuévanse, porque necesitaremos todo nuestro entusiasmo; organícense, porque necesitaremos de toda nuestra fuerza”.

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