TO KILL A MOCKINGBIRD / MATAR A UN RUISEÑOR

MATAR A UN RUISEÑOR 

1960, Harper Lee publica Matar a un ruiseñor, el libro que tienes entre las manos y que se ha traducido a infinidad de lenguas en las que lo han leído personas del mundo entero, más de 30 millones. Presentar esta lectura exige, en cierto modo, la justificación de un éxito semejante. Sin embargo, en cuanto empieces a pasear por sus páginas, reconocerás que se justifica por sí sola.

Maycomb es una pequeña ciudad sureña que vive la dureza de la gran depresión norteamericana. Los prejuicios, especialmente raciales, son su paisaje. Harper Lee elige sus calles y casas, sus variopintos vecinos y los ojos de Scout para contarnos una historia difícil de olvidar. La ingenuidad, la inquietud, la sensibilidad y la inteligencia de Scout hacen que sintamos el texto en todo momento como algo familiar, en el que confluyen con naturalidad el humor, el misterio, la amenaza, la injusticia, el desencanto, la esperanza. Todo en este libro es delicado, los temas que aborda, los personajes, el estilo. Delicadeza, sí, que contrasta con la dureza de las vivencias que nos cuenta el relato.

Scout vive con su padre Atticus, un abogado viudo que intenta educar a sus hijos para que sean libres y autónomos, con Jem su hermano mayor y Calpurnia, la señora de color que les ayuda en la casa. Se podría decir que también vive con Dill, el amigo de infancia con quien comparten juegos y lecciones de vida, aunque sólo sea durante los cálidos veranos. “Ponerse en lugar del otro” es una lección que Scout, con apenas seis años, empieza a aprender. Es muy fácil juzgar a otros sin molestarse en conocerlos, aceptar opiniones dadas, no molestar yendo contra corriente. A pesar de ello y gracias a los valores y actitudes con que su padre les educa, Scout y Jem empiezan a descubrir que bajo las apariencias se oculta una realidad que merece la pena descubrir. Por eso, irán desvelando la auténtica identidad de algunos personajes. Como Boo Radley (Arthur) al que nunca han visto salir de su casa, Boo dejará de ser en su imaginación una especie de fantasma horrible para ser la persona que protegerá sus vidas.

Otra lección que ni Scout ni Jem olvidarán es la que da título al libro, “no matar a un ruiseñor”. Esta norma, tiene la contundencia de una norma moral que se instala en su conciencia. No matar a un ruiseñor significa no aprovecharse jamás de quien es más débil que tú, de quien no puede o no sabe defenderse. Desgraciadamente, constatarán que este antídoto contra la crueldad, no lo poseen adultos quienes critican y cuestionan a su padre cuando defiende a un joven negro, Tom, acusado de violación de una joven blanca, adultos que se atreven a emitir juicios desde sus prejuicios.

Comprender que el mundo no es como debería ser forma parte del proceso por el que nos hacemos mayores. De nuevo la dicotomía, las orillas de un camino por el que hemos de transitar, el ser y el deber ser. Si hay una tercera lección que los hijos de Atticus aprenden es que no se puede dejar de luchar nunca, ni siquiera cuando sabemos que hemos perdido. Atticus va a realizar un trabajo magnífico como abogado defensor de Tom y, a pesar de tener todo en contra, nada le desanima ni detiene en su particular lucha por la justicia y la verdad. Darse de bruces con la injusticia y la brutalidad de quienes no aceptan su culpa será una prueba cruel para Scout y Jem, prueba que superarán gracias a Boo Radley.

El libro termina con la mirada de Scout, ahora con 8 años, recorriendo el vecindario desde el porche de Boo, tras acompañarle de nuevo a su retiro. Es la mirada de una niña que ha crecido, que sabe de la necesidad de intentar comprender a otros, Scout ha aprendido  a ponerse  en la piel de los demás.

 

TO KILL A MOCKINGBIRD. Harper Lee. Arrow books, London 2010.                You can keep on working through this book, just click on here below: http://www.sparknotes.com/sparknotes/video/mocking

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3 Respuestas a “TO KILL A MOCKINGBIRD / MATAR A UN RUISEÑOR

  1. Este libro lo leí hace muchos años. Me dejó una huella imborrable. También la película que, dicho sea de paso, interpreta uno de mis actores favoritos. Hace muy poquito que lo he vuelto a releer. Es curioso que aunque pienses que el tiempo te cambia, te moldea en muchos aspectos, te hace más curtida …, ¡pues no!. Me ha vuelto a provocar los mismos sentimientos. Confieso que se me ha caído alguna que otra lagrimita. Sigue siendo uno de mis libros favoritos.

    • Cómo nos alegra recuperar recuerdos y vivencias a través de los libros. Quién sabe, quizá dentro de unos años alguna alumna esté haciendo un comentario en algún blog de libros y lecturas sobre “Matar a un ruiseñor”.
      Si te refieres a Gregory Peck… totalmente de acuerdo, MILHOJAS le adora.

  2. Fantástica pelicula y magnífico libro, yo que vosotros no me lo perdería.

    Saludos 😉

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