LEER PARA DESCANSAR (II)

LECTURA EN LA PLAYA_DEBORAH DEWIT

Lectura en la playa, de Deborah Dewit

Y aquí van nuestras recomendaciones para el “personal no adolescente”   (AQUÍ puedes leer las recomendaciones de literatura juvenil).  Vamos a intentar no repetir los libros que ya hemos ido recomendado durante el curso, aunque de alguno de los propuestos prometemos entrada en el blog durante el curso que viene. Tampoco son necesariamente novedades editoriales (es más, algunos de estos libros tienen bastantes años, incluso décadas, a sus espaldas) ni necesariamente novela ligera, de esa que se supone que hay que leer en el verano.  Para muchos de nosotros, el verano es el momento en el que por fin podemos tirarnos largos en el sofá, la playa o debajo de un árbol, a leer varias horas seguidas y experimentar el placer de leer algo que requiera algo más de concentración.  Bueno, ahí va, un poco de todo, y ya sabes, si tienes algún libro que recomendarnos, déjalo en los comentarios:

El último cortejo, de Laurent Gaudé.  Ed. Salamandra. La historia de los últimos días de Alejandro Magno y su cortejo fúnebre.  Una mezcla perfecta entre lo épico y lo íntimo, entre lo histórico y lo fantástico, con una delicadeza y un estilo excepcional.  Si te gusta, puedes continuar por El sol de los Scorta, ya casi un clásico.
 
El lector, de Bernhard Schlink. Ed. Anagrama.  El personaje de Hanna Schmitz tardará tiempo en abandonar tu memoria, eso si consigues olvidarte de él.  Una inusual relación sexual, que es mucho más que eso; un proceso judicial demoledor; la dificultad de asimilar la propia vida. El amor, el sexo, el descubrimiento, la piedad, la vergüenza, la culpa.
 
Los diarios de Adán y Eva, de Mark Twain.  Delicioso, encantador, divertido, tierno, emocionante al final.  Lo tiene todo.  Especialmente en la edición ilustrada por Francisco Meléndez (editorial Libros del Zorro Rojo).   Ideal para viajar en avión sin enterarse de las turbulencias.
 
, de Zoran Drvenkar. Ed. Seix Barral. Impactante. Excelente trama para contarnos la historia de un hombre que no conoce la compasión, que asesina sin piedad cuando algo le ofusca y la historia de cinco chicas  de un barrio  que flirtean con el caos. Se encaminan hacia su encuentro y tú, lector, serás testigo en primera línea.
 
Ahora, de Brigitte Giraud. Ed. Contraseña. Íntimo, tan íntimo como el duelo y su soledad, como el tiempo dilatado entre una despedida que no sabes que va a ser definitiva, los abrazos y las palabras de quienes no pueden consolarte y el día en que tienes que comenzar de nuevo. Sola.
 
Contra el viento del Norte, de Daniel Glattauer. Ed. Alfaguara. Actual, rápido, romántico, bonito, adictivo, como la vida misma. Esa en la que lo real y lo virtual va tejiendo relaciones personales que cambian nuestras vidas. Un intercambio de correos electrónicos, primero fortuito, luego buscado y finalmente necesitado como el aire que respiras, es capaz de hacer de lo excitante lo cotidiano.
 
Ricardo III, de Shakespeare. Espeluznante. Qué otra cosa podríamos  decir de este libro si asumimos el riesgo de romper esa contención respetuosa que todo clásico merece. Shakespeare impone su vigencia con esta exhibición de inteligencia al servicio de la deformidad del poder. Un deslumbrante juego de espejos en el que  la ambición sin límites parece devorar a la naturaleza humana.
 
El ciclista de Chernobil, de Javier Sebastián. Ed. DVD. Inquietante y perturbador. El accidente de la central nuclear de Chernobil en 1986 llenó de desolación  y silencio la vida de los habitantes de la zona afectada. En esta historia de amor, aquel silencio se hace palabra para desvelarnos a través de la ficción una verdad necesaria.
 
Años luz, de James Salter.  Ed. Salamandra.  La vida de los demás, esa que a veces nos da tanta envidia, no es tan perfecta como parece.  Suele ser igual de contradictoria y a veces difícil  que la tuya, lector.  La vida cotidiana y los estragos y aprendizajes del paso del tiempo en el estilo transparente y nada simple de Salter.    Recientemente, y después de treinta años sin publicar nada, Salter ha publicado Todo lo que hay.  Por si este autor se vuelve, de repente, imprescindible para ti.
 
La rubia de ojos negros, de Benjamín Black.  Ed. Alfaguara.  Después de terminar esta novela te dan ganas de leerte de una sentada toda la obra de Raymond Chandler, el creador del personaje del detective Phillip Marlowe, a quien ahora revive John Banville, con el pseudónimo de Benjamín Black, en una novela llena de ironía y humo, gimlets y mujeres fatales que son tan rubias y tan misteriosas como parecen.
 
Alumbramiento, de Andrés Neuman.  Cuentos.  ¿Puede parir un hombre?  Sin duda.  El detalle con el que lo describe el cuento que da nombre al libro lo demuestra. Este conjunto de relatos y microrrelatos  no solo no te dejará indiferente, sino que te replantearás algunas cuestiones que pensabas tener seguras.
 
Yo confieso, de Jaume Cabré.  Editorial Destino. No te asustes por el número de páginas: desearás que no se termine nunca.  La historia de un violín, desde las semillas que germinarán para crear surgirá un árbol de donde se sacará la madera para fabricar el violín, sirve como  marco para crear todo un universo entrelazado de historias, tiempos, personajes y emociones.  Imprescindible. 

 

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