EL SUEÑO DEL CARACOL

EL SUEÑO DEL CARACOL (Iván Sáinz-Pardo)

el sueño del caracol
Hoy es un día para festejar, desde luego. Salir a la calle, ojear los libros en los puestos, pensar en otras personas intuyendo el libro que les gustaría leer. La relación que crece entre los libros y las personas es fascinante. Tanto, que puede ocurrir que ellos nos acerquen secretamente a personas que serán parte de nuestra vida o que ellas nos conduzcan a libros que moldearán y transformarán nuestra mirada. Los libros nos traen personas y las personas nos traen libros. Sin embargo, no siempre somos conscientes de esta magia, dejamos pasar oportunidades irrecuperables, no llegamos a tiempo.
¿Quién no habría querido alguna vez comprar una librería entera sólo por estar cerca de la persona que nos atrae irremediablemente? Pero, ¿Quién podría imaginar lo que podría suceder si no leyésemos los libros que compramos por estar con ella? El sueño del caracol es un corto que nos habla de esta fuerza magnética que ejercen los libros entre las personas y nos empuja a ser permanentemente seducidos por ella.

¡Feliz día del libro!


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13 Respuestas a “EL SUEÑO DEL CARACOL

  1. EL SUEÑO DEL CARACOL
    …Llorando en la cama como si me hubieran quitado las ganas de vivir, cogí un libro que tú me habías envuelto solo para verlo y fui tan ingenua que hasta ese momento no vi que tú también me querías. Fue como si el corazón me diera un vuelco y ahora siento no haberme dado cuenta. Ahora que no estas, no vuelvo a sonreír, ni a ser feliz porque se me ha ido la única cosa que me hacía sentirme feliz.

  2. EL SUEÑO DEL CARACOL
    PALABRAS CALLADAS
    Este es el relato de un amor de palabras calladas.
    Un chico y una chica buscan sus miradas, quieren encontrarse pero no se atreven a decirse nada.
    Él trabaja en una librería, y aunque a ella no le interesa la lectura, con la compra de libros encuentra una forma de estar a su lado.
    Día a día la rutina se repite, ella entra en la tienda y compra un libro. Se miran y saltan chispas en sus corazones y mil palabras en sus mentes.
    La chica sueña con decirle algo. Cada mañana empieza con la misma ilusión, le invitará a tomar un café, pero nunca encuentra fuerzas.
    Ella escribe su nombre en un cristal mientras imagina su vida junto a él.
    El día que por fin encuentra la fuerza necesaria para hablarle, descubre que es demasiado tarde, la llama de la vida de su amor se ha apagado.
    Destrozada, toma el primer libro que había comparado y al desenvolverlo ve que él había escrito un mensaje. Uno tras otro, va abriendo todos los libros y en cada uno descubre un montón de palabras, esas mismas palabras que ella le decía a él al otro lado del mostrador, palabras que nadie oía porque eran palabras calladas.
    De repente volvió en sí, mientras escribía su nombre en el cristal, su mente se había perdido. Un gran temor le embargó de inmediato. ¿Y si todo era una premonición?
    Decidida, se puso su mejor vestido y fue hacia la librería, no lo iba a dejar pasar más tiempo, hoy le pediría una cita y le declararía su amor. Pero al llegar, la encontró cerrada. Un bonito cartel anunciaba “Cerrado por fiesta familiar”. El tendero de al lado le dijo: “Señorita, hoy no abren, se casa Oliver”.

    César Arranz Conte
    2º C E.S.O.

  3. …Cuando descubrió esas notas y supo que ya nada se podía hacer, rompió a llorar desesperadamente, salió de su casa dando un portazo y se echó a correr, cruzó la calle y, repentinamente, se escuchó un tremendo frenazo, seguido de un gran golpe, luego silencio. Un grupo de personas se acercaron corriendo y alguien dijo:
    – Pobrecita, es solo una niña, estas cosas no deberían de suceder, la muerte no debería de sorprender a la gente tan joven.
    El viejo bibliotecario, se disponía a cerrar, estaba muy triste, se acercó a la ventana para observar la fría noche, levantó la vista hacia el cielo y descubrió dos brillantes estrellas que estaban casi unidas, entonces sonrió y supo que siempre estarían juntos.

  4. …No podía parar de llorar, en esos momentos me quería morir.
    El dolor y la tristeza salía de mi cuerpo en forma de lágrimas y cerré los ojos fuertemente.
    De repente empecé a oír una voz que decía “Perdone, señorita, vamos a cerrar. Abrí los ojos y me encontré en la cafetería, en la misma mesa que el otro día. Todo había sido un sueño, y él ya se había marchado.

  5. …., se echó a la cama y al rato se durmió. Al día siguiente fue a su entierro y le llevó unas rosas rojas con una carta, en aquella carta ella le respondió a todo lo que Oliver le preguntaba a través de los libros.

  6. Jose Angel Mingarro

    … Al llegar a casa abrió todos los libros que le había comprado, y todos llevaban una carta en la que declaraba su amor. Al acabarlas de leer escuchó un gran ruido, se despertó, y se dio cuenta de que era el despertador de su marido, Oliver.

  7. Ahí estaba él, sentado en la barra de la cafetería tomando algo. Me enamoré al instante. Él también se fijo en mí, pues en algunos momentos nuestras miradas se buscaban y sus ojos eran todo un mensaje.
    Pidió la cuenta, pagó y se marchó. Yo hice lo mismo y a continuación lo seguí. Vi cómo entraba en un local y entré detrás de él. Aquel local era una biblioteca.
    Se percato de mi presencia y se dirigió hacia mí y se ofreció por si podía ayudarme en algo. Le compré un libro, me lo envolvió y me marché a casa con un sentimiento nuevo, que antes nunca había sentido. Cada día hacía lo mismo, compraba libros solo para verle.
    Pasados quince días me decidí a hablarle. Entré en la biblioteca y no lo encontré, cuando pregunté, me dijeron que había tenido un accidente y que el entierro era en un día o dos.
    Llegué a casa, destrozada y me puse a llorar. Desesperada, abrí los libros que había comprado solo con la intención de recordar a Oliver. Descubrí que había escrito frases dirigidas a mí y en el último libro encontré la frase “TE QUIERO”.
    El destino nos unió por breves instantes y el destino nos separo de por vida. La felicidad se deslizó como se deslizan los caracoles.

  8. Hola me llamo Oliver y os voy a contar mi historia. Un día desayunando en una cafetería me fije en que una chica no paraba de mirarme, era preciosa pero muy tímida, así que decidí irme, ya que tenía que trabajar.
    Al llegar a mi trabajo en la librería me di cuenta de que la chica de la cafetería me había seguido. Para disimular me dijo que había venido a comprar un libro, pero como cogió el primero que encontró su siguiente excusa fue que era un regalo, así que se lo tuve que envolver.
    Esta chica, de la que no sabía ni el nombre, siguió viniendo a la librería los siguientes días y compraba el primer libro que cogía y siempre me pedía que se lo envolviera para regalo, así que yo aproveché la oportunidad para escribirle pequeñas notas en cada libro, llegué a ponerle “TE QUIERO” pero no hubo respuesta.

    Desgraciadamente Oliver murió en un accidente de coche, hoy os cuento yo su historia. Yo soy la chica que compraba los libros, por desgracia encontré las notas el mismo día en el que me habían dicho que se había muerto. Por eso, para recordarlo, escribí este libro contando su historia, para que comprendáis lo importante que es expresar lo que sentimos.

  9. …Ella no se lo esperaba y se va a casa, en su casa se le ocurre mirar los libros que es lo único que le recuerda a él, y en ese momento se da cuenta de todo lo que le ha ido escribiendo, cosas como… “no creo que hayas comprado este libro con la intención de regalárselo a nadie”, también le dice que quiere volver a verla y la última frase que le escribe es… “Te quiero”.
    Al cabo de dos días acudió al entierro y conoció a parte de su familia, ella estuvo una temporada sin poder ir a esa biblioteca porque todo le recordaba a él, pero luego, pensando, se dio cuenta de que a él le encantaría que acudiera a esa biblioteca, así que con el tiempo fue volviendo.

  10. Querido Raúl.

    ¿Recuerdas que nos conocimos en el funeral?. No te dije qué hacía allí, y creo que lo deberías saber…

    Estaba en un bar, lo ví, allí estaba él. Fue amor a primera vista. Lo seguí hasta una librería. Lo observaba de reojo, hasta que vino a hablarme. Estaba muy nerviosa y acabé comprando un libro. Iba a verle todos los días, y siempre le compraba uno de sus libros.
    Un día me propuse invitarle a tomar algo, pero cuando llegué, me dijeron lo peor, no me lo esperaba. Volví a casa y descubrí que Oliver me hablaba a través de los libros… Él me quería.

    Esta es la historia de por qué estaba en el funeral de tu hermano. No quiero volver a desaprovechar otra vez una oportunidad como esta.
    Así que… ¿Te gustaría salir conmigo algún día?

    Besos,
    Sara

  11. Yo estaba pasmada -miraba a ese chico- hasta que me di cuenta que la leche se derramaba del vaso al removerla sin atención. Lo seguí hasta la librería donde trabajaba, escogí un libro al azar que era sobre los caracoles y le pedí que lo envolviera para un regalo, pero no lo abrí.
    Fui mas veces a aquel lugar que también era una cafetería, compré más libros envueltos en su papel pero no los abrí; mi amor hacia él crecía con las miradas que nos lanzábamos.
    Al fin, decidí pedirle que fuéramos a tomar un café, yo estaba muy nerviosa, me puse un vestido, me maquillé y me dirigí a la librería-café. Al llegar allí lo busqué por todas las salas, pero no encontré ni rastro de él. Pregunté al propietario del local si sabía algo de él y me informó de que había fallecido en un accidente de tráfico y que el funeral tendría lugar esa tarde. Llegué a casa completamente destrozada y para recordarlo una vez más abrí el primer libro que compré, el de los caracoles, y en la primera página vi un mensaje suyo, abrí los demás y era lo mismo, mensajes secretos, cuando llegué al último y para mi sorpresa hallé un “Te quiero”.
    Fui a su funeral, había poca gente, al terminar se acercó una mujer no muy mayor, me preguntó de qué conocía a su hijo y después me entregó el sobre en el que ponía “Para la chica de le ojos azules y cabello oscuro”.
    Me sorprendí y di las gracias.
    La carta sigue en mi bolso. No la leí ni la leeré.

  12. Me disponía a salir de casa a tomar algo en la cafetería ya que tampoco tenía mucho que hacer. Como de costumbre me senté en la mesita, al lado de la ventana.
    Ya cuando pedí a la camarera mi café,levante la la vista y lo vi a él, Oliver se llamaba. Me parecía tan interesante ese hombre que decidí seguirlo donde fuera.
    Entró en una librería y, claro, yo también entré. Parecía un sitio mágico, tenía una cafetería y una señora tocaba el piano en una esquina; fui entrando por los pasillos y lo volví a ver. Debía de trabajar allí. Se me quedó mirando y para no parecer una loca cogí el primer libro que vi en una estantería y, de repente, Oliver vino hacia mí, me preguntó que si me gustaban los caracoles y yo extrañada me quedé pesando. Él me señaló la portada del libro y, claro, por dentro suspiré.
    Tuve que inventarme algo y le dije que no era para mí, que era un regalo. Desde ese momento decidí que cogería un libro todos los días y lo pediría para regalo, hasta que algún día me decidiera a decirle algo.
    Ese día llegó, y entré a la librería con todas mis esperanzas, pregunté por él y no estaba, había tenido un accidente, había desaparecido sin mas.
    Llegué a casa y comencé a abrir todos esos libros para poder recordarlo y en las primeras paginas de cada libro había palabras que decían que él me quería. Me derrumbé. Decidí ir a la librería para pedir trabajo, quería estar en ese sitio que en menos de una semana había significado tanto para mí.

  13. Inspiración, lo que me falta para terminar el libro. Tantos años escribiendo libros y, ahora, dando vueltas por la casa intentando inspirarme. Entonces, la veo, una pequeña caja llena de añejos recuerdos.
    Saco de ella cinco o seis libros, y luego otras cinco o seis notas. Y recuerdo, de golpe, aquella trágica historia. La historia que me llevó a dedicarme a la escritura. La historia que me cambió la vida. Cincuenta largos años han pasado, mas aún recuerdo todos los detalles, por más mínimos que sean. Y de repente, inspiración.

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