Las meditaciones de Marco Aurelio.

¿Y Por qué no un clásico?
MEDITACIONES. Marco Aurelio.

Marco-Aurelio-II

Imagina un emperador romano del s. II, en su tiempo libre, liberado de los compromisos ligados a su cargo. Imagínalo reflexionando sobre lo que puede interesar a cualquier ser humano: la vida, la muerte, la amistad, la naturaleza de las cosas, lo bueno, lo malo… es decir, filosofando. Han pasado muchos siglos pero, sorprendentemente, sus reflexiones nos resultan próximas, no en vano, la filosofía estoica que Marco Aurelio representa dejó una huella incuestionable en nuestra cultura. Incluso los lectores encontramos en sus palabras una familiaridad que trasciende los avatares de la historia y de nuestros antepasados. Nuestro emperador filósofo llega al ánimo de cualquier persona, como un amigo de agradable conversación, amplia experiencia y trato exquisito.

Las Meditaciones de Marco Aurelio son un texto clásico muy recomendable para cualquier lector y su compañía es inestimable en esos ratos en los que la mente se evade en  el murmullo del agua, en el frescor de la nieve o en la tibieza de la brisa.

“¿Qué pequeña parte de tiempo ilimitado y abismal se ha asignado a cada uno? Pues rapidísimamente se desvanece en la eternidad. ¿Y qué pequeña parte del conjunto de la sustancia, y qué ínfima también del conjunto del alma? ¿Y en qué diminuto terrón del conjunto de la tierra te arrastras? Considera todas esas cosas e imagina que nada es importante, sino actuar como tu naturaleza indica y experimentarlo como la naturaleza común conlleva.” (Libro IV)

Mostrando la aceptación de su final como algo natural y esperable, va destilando esa imperturbabilidad estoica que conocemos como ataraxia. Sin embargo, creo que saberse leído por jóvenes y no tan jóvenes del s. XXI le conmovería, siquiera un poquito.

El 13 de julio de 2009, a las afueras de Viena, a orillas del Danubio, con motivo de las obras de una línea del tranvía, encontraron unos pergaminos que parecen contener una parte de las memorias del emperador Marco Aurelio. Allí pasó sus últimos días, defendiendo la frontera del imperio, mientras se agravaba su enfermedad día a día y asumía su muerte: “Gran Danubio… arrástrame donde quieras”.

Por nuestra parte, un par de sugerencias antes de leer a Marco Aurelio. Escuchar el programa que radio 3 le dedicó este 29 de septiembre y leer el breve artículo de National Geographic. Y ahora sí, dejémonos arrastrar por el río de la lectura de estas meditaciones, si son las primeras no serán las últimas. Es una ocasión preciosa para adentrarnos en una mente extraordinaria que página a página se nos hace transparente.

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2 Respuestas a “Las meditaciones de Marco Aurelio.

  1. No os espante que os hable un emperador del siglo II después de Cristo. En las “Meditaciones” de Marco Aurelio, nos habla el hombre de carne y hueso (y no el emperador), que intenta distinguir lo importante de lo que no lo es y que sabe que ha de morir pronto. Y es que no basta convertirse en emperador para no morirse; al contrario de lo que creyeron otros romanos que, al alcanzar lo más alto del Imperio, pretendieron ser dioses. Los emperadores mueren, como los Imperios. Por eso es inútil y estúpido darse demasiada importancia. ¡Y cuántos se la dan hoy, ¿verdad?!
    Leer estas páginas de Marco Aurelio te hará reflexionar sobre qué es verdaderamente importante o, incluso, sobre si de veras hay algo importante y no sólo ilusiones. Saber todo esto sólo de ti depende.

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