HÉCUBA

hecuba-cartelEn estos tiempos desafortunados de crisis, compadreos políticos, guerras terribles, los clásicos griegos  nos aportan todavía un poco de dignidad y nos hacen comprender que la esencia del ser humano, para bien y para mal, apenas ha cambiado en estos últimos 2.500 años. Hemos podido disfrutar este fin de semana en el Teatro Principal de Zaragoza, de Hécuba, tragedia de Eurípides del año 424 a.C.,  dirigida por José Carlos Plaza y maravillosamente protagonizada por Concha Velasco, dando vida a una Hécuba desgarrada  y desesperada. 

Hécuba fue la esposa de Príamo, rey de Troya.  Saqueada y vencida la ciudad, pasa de ser reina a ser una troyana más, esperando en la playa a que los griegos, convertidos en amos, se las lleven como esclavas fuera de su patria para no volver jamás.  Hécuba, que ha perdido en la guerra a su marido y a sus hijos Paris y Héctor, debe resignarse ahora a  entregar a Políxena, la única hija que mantiene a su lado: va a ser degollada para, con su sacrificio, honrar el alma de Aquiles. Cuando Hécuba se dispone a darle sepultura, las aguas del mar le devuelven el cadáver de su hijo menor, que ha sido asesinado por la codicia de quien debía ser su protector.  “¡Unos males siguen sin cesar a otros males!” –grita Hécuba- “¡Jamás conoceré un solo día sin lágrimas y sin gemidos!”.

Es la historia de una mujer vencida, vieja y esclava, que se enfrenta a reyes y a poderosos para cumplir su venganza.  La historia de una mujer que pone en evidencia a corruptos y a amigos de corruptos.  La historia de una mujer, de cualquier mujer, en cualquier guerra, que intenta proteger a sus hijos sin conseguirlo.   

¡Oh hermosas moradas!  -dice Hécuba- ¡Oh casas felices en otro tiempo! ¡Oh Príamo dichoso por tus hijos y que poseías innumerables y brillantes riquezas! ¡Y yo, la madre anciana! ¡En qué anulación hemos caído, privados de nuestro antiguo orgullo! ¿Nos complaceremos ahora, el uno por sus ricas moradas y el otro por su fama entre los ciudadanos? Nada vale todo eso, que queda reducido a sueños vanos y jactancias. Sólo es feliz aquel a quien no ocurre nada funesto cada día.

mujer en siria

Una mujer siria intenta proteger a su hija del ataque aéreo del ejército sirio, en Aleppo. (Fotografía tomada de de http://www.publico.es/453692/las-mujeres-un-arma-de-guerra)

Si quieres leer el texto íntegro de Hécuba…. pincha AQUÍ.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s