XINGÚ, de Edith Wharton

Xingú. Edith Wharton. Editorial Contraseña. 2012.

XinguPortadaXingú es una novela corta, entretenida y divertida, lo que no quiere decir ni mucho menos que sea simple ni intrascendente. La ilustradora Sara Morante ha realizado un trabajo excelente para la editorial Contraseña. En cierto modo, ya nos introduce en ese mundo femenino burgués y británico de principios de siglo XX desde los rostros de las mujeres que tan solemnes presiden la portada del libro. Por su parte, Eva Puyó nos presenta a la autora de La edad de la inocencia como una mujer que viven una época difícil, como suelen ser todas las transiciones. “Demasiado antigua para ser moderna y demasiado moderna para que la consideraran un clásico”.

Las protagonistas del relato han fundado un club de lectura, el Club del Almuerzo. Las señoras Ballinger, Plinth, Van Vluyck, Leveret, Glyde, son algunas de ellas y cada una representa muy bien su papel. Tanto es así, que su aparente hambre intelectual en realidad lleva mucho tiempo convertido en un ritual en el que todo está establecido de antemano, desde la organización de las sesiones hasta las intervenciones de los miembros del club. Un ritual que se considera a sí mismo la excelencia de la intelectualidad local, por lo que es difícil incorporarse a él desde fuera, a no ser que el “elemento” extraño se muestre digno de pertenecer a él. Pero como ocurre casi siempre que nos pierde la soberbia, basta algo sencillo y espontáneo para que todo el mecanismo del ritual se descuajaringue. Es lo que va a conseguir la señora Roby, con ocasión de la visita que hace al club la escritora Osric Dane para hablar  de su obra. 

          “¡Tonterías! – exclamó la señora Ballinger – Busque en la X. 

          La señorita Van Vluyck volvió sobre las páginas del libro, escudriñándolas e arriba abajo y hasta el final con sus ojos de miope. Luego, se quedó tan inmóvil como un perro de exposición.

          Y bien, ¿lo ha encontrado? – preguntó la señora Ballinger después de una larga espera.

          Sí, lo he encontrado – dijo la Van Vluyck con una voz muy rara…”

“Xingú”, un gracioso antídoto contra la prepotencia y la soberbia. Pero además, una palabra bonita, sonora, extraña y misteriosa, seductora como esperamos que sea esta lectura para ti.

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