DIARIO DE UN CUERPO, de Daniel Pennac

diario-de-un-cuerpo-ebook-9788439726272DIARIO DE UN CUERPO. Daniel Pennac. Ed Mondadori. 2012.

Pennac deja de momento la saga Malaussène para escribir un libro peculiar que parece apreciar el tacto de nuestras manos, el ángulo de la inclinación de nuestra cabeza o la intensidad de nuestra mirada. Al principio parece extraño porque es como si el libro nos leyera, pero enseguida nos acostumbramos a este tráfico de sensaciones. El autor se ha propuesto deleitarnos con una de esas lecturas en forma de diario que saben a vida. ¿Cómo seré de mayor? ¿A quién amaré? ¿A quién perderé en el camino? ¿Sabré envejecer? ¿Cuándo y cómo moriré? Son cuestiones que todos nos vamos formulando a lo largo de los años y que nadie puede vaticinar. En cambio, la literatura nos permite la posibilidad de leer sus respuestas en el diario de este protagonista del que, sin pretenderlo, se aprende tanto.

La perspectiva es cautivadora, un diario escrito desde el cuerpo, desde esas experiencias que se agarran a las entrañas, detienen o aceleran nuestro latido para ir tejiendo y zurciendo nuestra piel. Cifras y letras, años y palabras en la vida de un hombre que comienza a escribir su diario el día en que sintió terror por primera vez y lo termina con una despedida definitiva.

Es un libro que nos cuenta la vida de un protagonista con un nombre que en ningún momento leemos, sin que ello impida que el lector se reconozca en él. Más allá de las circunstancias, se trata del reconocimiento de una “carnalidad” compartida de la que surge todo lo que somos, expectativa, deseo, materia, sentimiento, también pensamiento.

Diario de un cuerpo no es una novela filosófica en sentido estricto pero nos habla de una Filosofía de la carne. Uno de los filósofos más sugerentes del s.XX, Maurice Merleau-Ponty, defendía que el cuerpo es nuestro anclaje en un mundo, nuestro medio de poseer un mundo. Revolucionaba, por fin, una tradición filosófica y cultural que predominó en occidente durante siglos y que Descartes sintetizaba en aquellas palabras de su Discurso del método en las que afirmaba que incluso podría pensarse a sí mismo sin un cuerpo. Pennac, como el filósofo M.M-Ponty, saben un secreto que nos desvelan en sus libros, gracias al cuerpo vivo, gracias al cuerpo pienso, porque mi cuerpo va escribiendo la narración de mi vida.

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