POR QUÉ ME COMÍ A MI PADRE, de Roy Lewis

POR QUÉ ME COMÍ A MI PADRE. Roy Lewis.  Editorial Contraseña. 2012

cubiertacontrase–a15.inddAl empezar a leer “Por qué me comí a mi padre”, uno tiene la sensación de formar parte de la historia. Aunque no nos sintamos los convidados de un banquete antropofágico, en cierto modo la sentimos como nuestra. Los protagonistas son los miembros de una horda de homínidos en plena marea superadora. Dirigidos por un patriarca inteligente y altruista, éste empuja infatigablemente a sus descendientes a que desarrollen su talento para contribuir a la evolución de la especie.

Sin embargo nuestra fuerza radica en nuestra falta de especialización… – pero ¿qué más cosas se pueden hacer? – insistió mi hermano. – Espera y verás – dijo mi padre, apretando los labios -. Espera y verás. “ (Cap 5 p 55)

Se trata de una aventura genial en la que, tras descubrir el fuego y sus potencialidades, nuestros antepasados por primera vez empiezan a asentarse en un territorio, a perfeccionar sus armas de sílex, a llenar de arte el interior de las cavernas, a intentar domesticar animales, a negociar con otras hordas, a sentir amor por lo extraño en forma de mujer, a sospechar que pensaban, y todo ello con la emoción de un estreno mundial.

Quien no se ha imaginado alguna vez viajando tiempo atrás en la historia para ser testigo de esas fechas que luego hemos estudiado en los libros o hemos visto reflejadas en pinturas, películas, fotografías. Qué fascinante hubiera sido contemplar al primer homínido que decoró su cueva mientras descubría que el mundo podía ser representado, reinventado, recreado. Qué miedo debió de sentir el primer homínido que se sorprendió pensando, como si otro “yo” le habitara y hablara con él, mientras el pensamiento discurría. Qué desazón tuvo que experimentar el primer homínido que descubriese los principios morales que dieron relevancia a las acciones propias y ajenas, dejando la indiferencia instalada en el reino animal. Cuánta esperanza debió de poner en la flores y en las pequeñas piedras el homínido que las colocaba sobre el cadáver de otro hermano.

Pues bien, Roy Lewis nos propone en este libro un viaje en el tiempo con el aliciente de una genial aventura que también fue extremadamente arriesgada y pasó factura. El sentido del humor con el que se narra no impide que comprendamos en qué consistía la familiaridad que sentíamos al inicio de la lectura. Se trataba de nuestra familia humana, ésta que, a pesar de tantos descubrimientos y avances, no sabe aún “apagar el fuego”.

… Y aunque la portada es lo primero que vemos de un libro, a ella volvemos después de haberlo leído. Entonces, comprendemos el mensaje que enlaza palabra e imagen. Si quieres descubrir el proceso creativo del ilustrador Alberto Gamón para la portada del libro, podéis visitar su blog y disfrutarlo.

http://gamonadas.blogspot.com.es/2012/11/contrasena-editorial-5-por-que-me-comi.html

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