LAS PALABRAS TAMBIÉN VUELAN

Me acerco por el pasillo hacia el aula de 2º ESO dispuesta a trabajar sobre lo que toca hoy, los recursos literarios. “Recursos literarios: procedimientos lingüísticos que utiliza el autor de un texto para embellecerlo y hacerlo más expresivo”. Perfectamente clasificados, se despliegan las aliteraciones, anáforas, paralelismos, hipérbatos, hipérboles, metáforas, metonimias. Y porque es 2º de la ESO, que si fuera Bachillerato, aparecerían también calambures, paranomasias, anadiplosis, epanadiplosis, quiasmos, retruécanos…. Traspaso la puerta, avanzo hacia la mesa y descargo aliviada libros, cuaderno de notas, un par de novelas que llevamos entre manos, carpetas, “tamagochi” para pasar lista, pen-drives, mando del cañón… Y miro a mis alumnos, que me devuelven la mirada entre aburridos y resignados mientras piensan si los voy a castigar hoy con la estructura del sintagma nominal, con la acentuación de hiatos y diptongos o con cualquier otro método de tortura que tan eficazmente suelo desplegar. Empiezo a contarles que los recursos literarios se utilizan para embellecer el texto y me miran exactamente igual que si les estuviera hablando de la lista de los reyes godos, de las ecuaciones de segundo grado o de la tabla periódica.

Y sin embargo, estamos hablando de belleza. Belleza que, en cualquiera de sus manifestaciones nos salva de la monotonía, el desasosiego y el aburrimiento, a veces incluso de la soledad. Belleza en las imágenes de una película que de repente nos conmueve, belleza en la mirada de una persona desconocida con la que nos cruzamos en un semáforo, belleza en una combinación de notas, belleza en el olor de la lluvia, belleza en el movimiento de un bailarín. Belleza también en las palabras. Belleza escondida entre las miles de hojas de una biblioteca.

Lorca dijo que la poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio. Y quizá tendría que empezar por ahí, por decirles que a veces las palabras que nos dicen o las que leemos, nos suenan especiales, nos remueven un poco el corazón y nos hacen sentir una pequeña emoción en algún lugar impreciso cerca de la boca del estómago; una pequeña emoción (un misterio, en palabras de Lorca) que quizá no sepamos explicar. Y que esa emoción o misterio no lo provoca un entendimiento racional de las palabras, sino un acercamiento intuitivo a través de la belleza. Porque racionalmente podríamos disertar largo y tendido sobre los versos de Lorca “Mañana los amores serán rocas y el Tiempo /una brisa que viene dormida por las ramas”, podríamos hablar de paralelismos, encabalgamientos, contrastes, metáforas, hipérboles… pero difícilmente podremos explicar con palabras y análisis esa pequeña sensación esperanzada que provocan estos versos, esa minúscula (o mayúscula) conmoción, esa extraña impresión de que, en cualquier momento, las palabras van a salir volando.

(Una vez Lorca dijo: “¿Poesía?: es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio; y cuanto más las pronuncia, más sugestiones acuerda; por ejemplo, … poesía es: ‘ciervo vulnerado’ ”. Y más adelante: “Si me preguntan Ustedes por qué digo yo: ‘Mil panderos de cristal / herían la madrugada’, les diré que los he visto en manos de ángeles y de árboles, pero no sabré decir más, ni mucho menos explicar su significado”).

Estas son los versos que entre todo el grupo de 2º ESO A escribieron en clase:

“Coches llenos de ternura que pasan por trances amargos”
“Miradas estrelladas entre amoríos lejanos”
“Miradas violadas en el amanecer de una guerra”
“Una nube recortable que se desvió de su rumbo”
“El mar camina por la fuerza de los sueños hacia el desierto”
 

Y estos, algunos ejemplos que nuestros poetas en ciernes prepararon en casa:

Espacios carcomidos en la luz de la oscuridad,
curas amargados por los libros del infierno,
plantas que sonríen por el cielo despierto,
estuches que lloran en armarios dormilones,
calculadoras preocupadas y sin alma.
Todas estas cosas se hacen realidad por la poesía.  (Rafa)
 
Mi vida es más bella por tu mera presencia
más alegre por el tintineo de tu voz
y más sincera por tu presencia. (Adrián)
 
Tu sonrisa se funde en la oscura niebla
mientras desaparece yo pienso en cómo me sentiré sin ti. (Iván)
 
La vida es un suspiro de alegría
caminando entre sus arrugas.  (Enrique)
 
Una paloma conoció a un amigo
juntos hacían sombras con la mano. (Mario)
 
Guerra civil.
En nuestra patria morimos.
Muy pocos hombres vivos quedamos.
Pues entre balas y cañonazos,
nos matamos entre hermanos. (Daniel)
 
Los caballos armados
husmean entre las pesadillas
de las estrellas al desaparecer (Tatiana)
 
Caminos y senderos
son los que me llevan a mis sueños.
Carreteras por recorrer.
Y el sol sin poder ver. (Carolina)
 
Un mar lleno de alegrías que arrastra a la orilla
risueñas sonrisas convertidas en olas.  (Plácido)
 
El mar del horizonte llora bañando la costa
al impedir el sueño del sol que alumbra
las sonrisas del niño triste. (Alejandro)
 
Las almas comen el veneno de la sangre que rocía por mi mente.
Y allá por el occidente, surfea un camello. (Zainab)
 
Las farolas alumbran las estrellas apagadas en la noche. (Dayana)
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Una respuesta a “LAS PALABRAS TAMBIÉN VUELAN

  1. ¡Ole, ole y ole, hala!

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