LA ECUACIÓN DE LA VIDA, de Yasmina Khadra

La ecuación de la vida, de Yasmina Khadra.  Ediciones Destino S.A., 2012.

Cuando Kurt conoce el amor con Jessica tiene la sensación de pasar “de la existencia a la vida”. Sin embargo, después de vivir una devastadora experiencia en África, este continente lo arrastrará hacia una experiencia mucho más intensa no solo del amor sino también de la vida. De la mano de Kurt, nos adentramos, sin poder dejar de leer, en la cara de África más bárbara y violenta, pero también en la más asombrosa y profunda, el África que no se ve sino que se siente. Y asistimos a la lenta y agónica transformación de Kurt, pues su corazón se convierte en un campo de batalla sin treguas ni paliativos, donde se enfrentan dos culturas y dos conceptos de la vida.

Khadra tiene la facultad de utilizar sus novelas a modo de varita mágica hecha de palabras, para introducirnos, como una mano en un guante, dentro de la conciencia de sus personajes. Así, somos nosotros los que agonizamos en una celda apestosa, los que nos quedamos absortos en un atardecer en el desierto, los que creemos volvernos locos ante tanta miseria y tanta violencia, los que desesperamos y los que amamos, los que descubrimos la necedad de “pensar, aunque sea de pasada, que existe algo superior al amor, y más importante que la propia vida”.

No es este un libro para buscar respuestas, ni tampoco buenos y malos. Todos los personajes del libro están hechos de grises y matices. Ni siquiera los que en principio parecen la pura encarnación de la maldad, lo son tras pasar por el matiz del conocimiento que da la lectura.

Cuando acabamos la novela y pasamos su última página, nuestra atención se detiene de nuevo en el título. Una ecuación siempre tiene una incógnita, y para resolverla es necesario volver del revés todos los términos. Eso es, al fin y al cabo, lo que África hace con Kurt, poner del revés su vida y obligarle a plantearse una pregunta importante: “¿Qué hemos aprendido realmente cuando creemos saberlo todo?”  De su respuesta depende la felicidad.

Yasmina Khadra (pseudónimo de Mohammed Moulessehoul)

Yasmina Khadra es el pseudónimo femenino de Mohammed Moulessehoul, un ex-oficial del ejército argelino que escribe en lengua francesa. Utiliza este pseudónimo para evitar la autocensura que, según él, marcó sus primeras novelas y poder escribir así con más libertad sobre Argelia. En el año 2000 decidió dejar el ejército y dedicarse por entero a la literatura, y es entonces cuando reveló su identidad, lo que produjo un considerable escándalo, tanto en Argelia como en Francia, donde actualmente vive. Es autor, entre otras obras, de Morituri, El atentado, Las golondrinas de Kabul, Las sirenas de Bagdag y la magnífica Lo que el día debe a la noche.

(Quizá sea el momento de dar el paso de la literatura a la realidad y recordar que, desde hace ya más de un año, dos cooperantes españolas -Blanca Thiebaut y Montserrat Serra, que trabajaban para la ONG Médicos Sin Fronteras- están secuestradas en algún lugar de África, parece ser que retenidas por piratas somalíes que también actúan en tirra firme.  Pincha aquí si quieres más información.)

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