AMOR EN LA BIBLIOTECA

Alumnos de 1º A celebrando LOVERVISIÓN

“Los hombres tejen sin cesar historias apasionantes, es su forma conmovedora de coexistir con el caos. Por eso los dioses no podemos apartar los ojos de ellos”. (Fragmento de Eros en EL SILBIDO DEL ARQUERO, de Irene Vallejo)

Habría tanto que contar, pero sobre todo que agradecer, que MILHOJAS no puede empezar de otra manera. Gracias a las compañeras del taller de artesanía, a los que han colaborado trabajando con los alumnos, a los que nos han ayudado en la organización, a los que habéis venido a la biblioteca a participar con vuestras aportaciones, a disfrutar y animar. A los alumnos que han dado vida y color a la biblioteca una vez más, especialmente a los del taller de artesanía y a los alumnos de pedagogía  terapéutica. Por supuesto, a todos los que habéis traido piruletas.

Os invitamos a ver esta “peliculita” de dos minutos de amor colorido,  como un regalo compartido que podréis abrir siempre que entréis en MILHOJAS. Los dioses están mirando y sonríen.

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ALBERTO TORRÓ: “LA IMAGINACIÓN ES LIBRE”

Alberto Torró con los alumnos de 4º DIVERSIFICACIÓN que le han hecho la entrevista

Alberto Torró es conserje en el IES Félix de Azara y aunque casi nadie lo sepa es también pintor y músico. Acaba de terminar una exposición colectiva en el Centro Cívico de Las Esquinas con la Asociación Rojo y Negro, en la que mostraba algunas de sus obras. Esta asociación la forman ocho personas que pintan en los talleres del Centro Cívico Delicias. Los colores rojo y negro son los de la bandera anarquista y además son los de mayor intensidad e impacto.

¿Cómo empezaste a pintar? ¿A qué edad?
Empecé a pintar en el Colegio de los Hermanos Maristas de Logroño en el año 1966 nada menos. En mis primeras clases hice dibujo a carboncillo, pero yo ya garabateaba, incluso cuando estaba en párvulos ya dibujaba chorradas en las esquinas de los libros.

¿Hiciste estudios artísticos? ¿Se te daban bien los estudios?
Todo lo que estaba relacionado con el arte, la música, la literatura, se me daba bien. En ciencias fui un desastre, ni las matemáticas, ni la química y ni la física. Las películas de ciencias ficción y de romanos y estas cosas a mí me encantaban y estaba influenciado por las cosas que veía, por las cosas que leía… todo ello me llevaba luego a dibujar y a hacer.

¿Por qué te dedicaste a conserje?
Ah, esa es una pregunta… La vida nos lleva a todos por derroteros muy raros. Lo de conserje fue un accidente como otro cualquiera. La verdad es que de lo mío aquí es muy difícil trabajar, tenía que irme a Madrid o Barcelona. Si me hubiese dedicado al cómic, al dibujo artístico o a hacer ilustraciones, me tendría que haber ido fuera.

He sido músico, estuve varios años tocando la batería por los pueblos con orquesta, a la vez tenía un grupo de Jazz en el que era el batería… Luego estuve trabajando en una empresa de montaje mientras estudiaba, en la empresa de la bebidas Kas y estuve 24 años de jefe de mesa de un bingo… He hecho tantos trabajos… pero no me ha gustado ninguno. Cuando nos despidieron del bingo, hice unas oposiciones y entré en la bolsa de empleo y desde hace 12-13 años estoy en la parte de administración de conserje. También trabajé de pescador en un barco, he ido haciendo un poco de todo. Mi mente era siempre muy inquieta.

Audry (cuadro de Alberto Torró)

¿Cuál es el trabajo de tus sueños?
No hay un “trabajo de mis sueños”. En el momento que una cosa que te gusta se convierte en un trabajo que tengas que hacer por obligación, deja de ser el trabajo de tus sueños, salvo que trabajes ayudando a los demás, como en la medicina.

¿Prefieres dibujar a tinta o color?
Pues depende, porque empecé con carboncillo en blanco y negro, después me pase al óleo, aunque hice muy poco; el óleo en casa es un coñazo. Tenía que pintar en la galería y mi madre se cabreaba porque le mataba las plantas con los ácidos. Hice solo tres cuadros con óleo; a partir de ahí hacía cosas a lápiz y los pasaba a rotrin. Luego me dio por rellenarlos con lápices de colores y también, una época de pintar con spray en casa.

¿Qué quieres transmitir con esos espacios que dibujas?
Nada, la imaginación es libre; es el impacto visual, son improvisaciones. Muchas de las cosas que hago las empiezo y no sé cómo las voy a terminar, no tengo un dibujo en la cabeza. No tienen un significado mis dibujos, no pretendo que lo tengan. Tampoco se podría hablar a nivel filosófico: pues fíjate aquí tengo un especie de túnel que nos lleva otras dimensiones y a otro mundo. Hay mucha gente que le gustan mucho esas pijadas, yo dibujo simplemente como evasión, no le doy ningún significado a lo que hago.

¿Cuál es tu inspiración pintar? ¿Cuáles son tus referentes o influencias?
Yo estoy muy influenciado por el arte de principio de siglo XX; fundamentalmente está relacionado con la música que también me interesa mucho.
Yo soy autodidacta; veo dibujos, cuadros, incluso de hace 400 años, que me pueden encantar. A mí el Bosco me resulta una maravilla. Hay surrealistas modernos, que imitan a Dalí, al francés Magritte… Me gusta mucho el surrealismo y los dibujantes ingleses como Roger Dean, Patrick Woodrotte… hay cantidad de dibujantes. También el modernismo. Y más que los cuadros los ilustradores que había, como Toulouse Lautrec, esos cuadros tan famosos con esos ribetes tan recargados de naturaleza. S i ves mis dibujos siempre hay mucha naturaleza: hojas, florecitas…

Dibujo de Alberto Torró

¿Qué pasa por tu mente cuando pintas?
Aislarme por completo de la realidad fundamentalmente, o sea que no pienso en otra cosa cuando dibujo. A veces he intentado hacer cuadros con trasfondo político o psicológico, pero pocas veces. Normalmente prefiero la improvisación, que salgan imágenes que no significan gran cosa.

¿Te has planteado dedicarte profesionalmente a la pintura? ¿Has vendido algún cuadro alguna vez?
No, nunca me lo planteé. Vendí un cuadro, pero únicamente porque insistió demasiado; lo vendí por 15.000 ptas. He hecho exposiciones, alguna para conocer gente, pero no para vivir de ello. Hice algunas ilustraciones para amigos de aquí, como Antón Castro. También a Ignacio Martínez de Pisón.
Pero dibujo para mí, no para los demás, porque si me tengo que dedicar a esto me moriría de hambre. No hay quien se dedique exclusivamente a pintar; algunos son impresionantes, pero necesitan tener otros trabajos. No hay una valoración, salvo que seas un ilustrador muy bueno y tengas mucha suerte

Entre todos tus cuadros, ¿tienes alguno favorito que te guste más que los otros?
Tengo algún favorito, pero a la mayoría les saco pegas. Luego la gente dice “¡Uy qué bonito!”, pero yo sé que no está tan bonito.

¿Alguna vez pintaste un cuadro para alguien o pensaste en alguien cuando hacías el cuadro?
Solamente tengo un retrato que se llama “Audry” y está inspirado en la actriz de cine Audry Hepburn por su cara tan estilizada y tan delgada, aunque la hice muy fantasiosa. Es la única vez que he hecho una cosa relacionada con una persona.

¿Qué aconsejarías a los pintores noveles?
Que se dejen llevar pero que dibujen. Que copien lo primero. Que cuando cojas un lápiz no digas “qué mal”. Tú dibuja rayas y si ves cualquier objeto, lo añades al dibujo. Algo saldrá.

(Entrevista realizada por los alumnos de 4º DIVERSIFICACIÓN, con su profesora de lengua ELVIRA GONZÁLEZ.)

CANNELLE, por Kalune.

Este viernes queremos hacer de la música un homenaje al último ejemplar de oso pirenaico, la osa Canela, Cannelle. Bilingüe y con doble nacionalidad, Cannelle vivía entre el pirineo oscense y el francés, hasta que un cazador la abatió en 2004. Su ausencia es la de las especies que desaparecen lentamente, la que pone de manifiesto la desfachatez humana y emborrona los paisajes.

Decía el artista Kalune a un medio de comunicación francés que cuando Cannelle murió, él tenía 23 años. Sabía que acabaría escribiendo una canción dedicada a la última hembra de su especie, símbolo de los pirineos, en la que los coros son voces de la Occitania. Catorce años después, deberíamos cuestionarnos cuál es el lugar del ser humano en una naturaleza que está viviendo ahora mismo una extinción en masa de 400 especies desapareciendo cada día.

¡Que disfrutéis muchísimo del fin de semana!

CUESTIÓN DE PRINCIPIOS (y III)

Nos acercamos a los estantes de la biblioteca y buscamos un libro.  Un libro cualquiera.  Lo abrimos y leemos las primeras palabras, las primeras líneas, que bajan desde los ojos hacia la garganta y de ahí, pasando por los pulmones, hasta el estómago.  Y siguen hacia abajo arrastrándose por las piernas hasta que salen por los plantas de los pies.  Durante ese recorrido de los ojos a los pies, dando un rodeo por miles de millones de nuestras luminosas neuronas,  ha surgido una historia que se nos agarra a la mano y ya no podemos dejar de escribir.

Luego, cuando acabemos el libro, descubriremos que esa primera frase tenía otra lectura, la de quien la escribió primero.  Sin embargo, ahí queda la sombra de nuestra historia, agazapada entre las primeras líneas.  Y nos aturde el despliegue de posibilidades que unas cuantas palabras provocan.  La hecatombe narrativa que ofrecen unos cuantos principios.

Porque todo, en definitiva, es CUESTIÓN DE PRINCIPIOS.

(Actividad realizada por alumnos de 2º ESO, 4º ESO diversificación, 1º y 2º de Bachillerato y profesores del IES Félix de Azara,  Ha consistido en escribir microrrelatos a partir de principios de novelas. En las tres imágenes que acompañan esta entrada puedes ver a alumnos y alumnas de 2º ESO leyendo los microrrelatos expuestos en la biblioteca. En el Milhojas hemos publicado también una selección de microrrelatos de 2ºESO y otros de alumnos mayores y profesores.  En el issuu que incluimos a continuación puedes leer todas las historias ordenadas por orden alfabético del título de la novela que los ha inspirado)

INKLESS. Exposición de Renato Costa, por Laura Bascuas de 2º de Bachillerato para el Pasaporte Cultural.

Acudí al museo IAACC Pablo Serrano para ver la exposición de Renato Costa llamada Inkless. La sala era pequeña, rápida de ver. Nada más entrar se apreciaba una impresora 3D, la cual sería la base de la exposición.  Cerca de ella, un gran papel pegado a la pared con manchas azules, simulando un folio manchado por un cartucho de tinta azul. En la zona central, se podía ver un enorme cuadro, formado a su vez por cuadros más pequeños de escenas pintadas en color azul.  Entre este cuadro y la mencionada mancha azul, había una proyección de vídeo, en el que aparecían dos bailarines en la citada sala. De forma paralela, había otra pared, en la que había cuatro cuadros. Estos estaban en medidas de 27 x 46 cm en color azul.  Los marcos descriptivos de los cuadros contienen una extraña sorpresa: mensajes subliminales.  Aparentemente, poseen el mismo mensaje, sin embargo, en un intento de descripción del cuadro aparecen palabras inexistentes e incluso se puede apreciar el mensaje intercalado “no habéis entendido nada”.

Me encantó. Mi color favorito es el azul y encontrarte una sala con unas tonalidades tan bonitas fue muy agradable y la constatación de que estaba ante obras de un gran artista. Lo que me enamoró fue el gran cuadro que contenía escenas. No pude evitarlo, no paraba de hacerle fotos todo el tiempo. En frente de esto, había otros cuadros mucho más pequeños, encima de cada uno podía leer palabras dispuestas de tal forma que, si veías la pared de lejos, se podía captar el mensaje: “Esto no es arte, lo digo yo, no es arte”. Sinceramente, esto me pareció muy original, el artista no sólo se comunicaba a través de su obra, sino que imponía su propia concepción de la misma.

En la otra parte de la sala, donde se situaban los cuadros más pequeños, estaba el detalle que más me sorprendió, los mensajes en los recuadros informativos. El artista intercalaba palabras inexistentes y mensajes ocultos. Esto era una broma por parte del artista dirigida a los pocos que leemos dichos recuadros. Cada uno podía interpretar la obra a su manera. No contenían información alguna.

El título que de manera particular  yo daría a lo que ví, sentí y pensé en esta exposición sería, ¿Monocromía azul?

Laura Bascuas Hernando, 2º de bachillerato.

CUESTIÓN DE PRINCIPIOS (II)

Continuamos con los microrrelatos inspirados a partir de comienzos de novelas, en la actividad que hemos titulado CUESTIÓN DE PRINCIPIOS.  Si en la entrada anterior publicábamos diez microrrelatos escritos por alumnos de 2º ESO, aquí os dejamos doce creados por los alumnos de Bachillerato y por profesores.  Esperamos que os gusten. (En negrita y morado, los principios y las novelas a las que pertenecen)

 

UNA VEZ MÁS

Y esta noche puedo decir, una vez más, que he estado a punto de morir -dijo ella, mientras se desmaquillaba sus moraduras, una vez más, ante el oficial de policía-.  (Diego Lacueva, a partir de El silbido del arquero, de Irene Vallejo)

 

 

Yo no maté a mi padre, pero a veces me he sentido como si hubiera contribuido a ello.  Después de haber visto los resultados de la autopsia, me quedé helado; era cierto, mi padre se había suicidado. De repente, sus palabras regresaron a mi mente de nuevo: hijo, si vas al ejército, mi corazón no resistirá recibir malas noticias. No lo hagas. Sabéis, yo no maté a mi padre, pero a veces me he sentido como si lo hubiera hecho. Ojalá pudiera rebobinar el tiempo y tan sólo decirle: papá, he sobrevivido a los bombardeos. (Fátima Laaziri, a partir de El jardín de cemento, de Iam McEwan)

QUIERO SEGUIR LEYENDO

Un día, ya entrada en años, en el vestíbulo de un edificio público, un hombre se me acercó.  Aguardaba leyendo un libro mientras hacía tiempo para entrar al vestíbulo de espera del doctor, el hombre que me iba a sanar de todos mis miedos. Según pasaba página, salía del libro y entraba en mi vida, recordaba los duros momentos que pasé para llegar a este doctor.

En un instante vi cómo una sombra asaltaba mi cuerpo y cómo su dueño asaltaba mi espacio vital; me sentí atacada, me puse nerviosa, temblorosa, y del pánico, nacido de una situación ya vivida, lancé mi libro al suelo.

Era un tipo fornido, con un aspecto amedrentador, estaba mascando un palillo, tenía un rostro fino en que se resaltaban sus ojos, con mirada perdida pero centrada en su presa. Crujía las manos como aquel que algo se trae entre ellas; su comportamiento era el de un tipo que se veía confiado, que se hacía grande delante de mí. Me analizaba, me veía mucho menos fuerte de lo que él se creía.

Imposible pasar página.    (Roberto Mas, a partir de El amante, de Marguerite Durás)

Hoy, en esta isla, ha ocurrido un milagro. Al despertarme esta mañana, en lugar del murmullo del mar, se escuchaba el sonido de la radio y llegaba olor a café recién hecho. Al entrar a la cocina, generalmente desierta a esas horas, he encontrado a la abuela, sentada a la mesa, mirando las gotas de lluvia deslizarse tras el cristal. Hoy es el día, pensé, los médicos tenían razón, funciona. Mis sospechas parecieron confirmarse cuando apartó la mirada de la ventana y me sonrió. En efecto, me había devuelto a mi abuela, lúcida y alegre, como siempre estaba antes.

Eso pensaba yo, que era un milagro. Hasta que al día siguiente volví a escuchar el sonido del mar. Hasta que su mente volvió, otra vez, a sumirse en esa densa niebla que le impedía reconocerme.  (María Moya, a partir de La invención de Morel, de Bioy Casares)

Si vas a leer esto, no te preocupes. Al cabo de un par de páginas ya no querrás estar aquí. Así que olvídalo. Aléjate. Lárgate mientras sigas entero. Sálvate. Ahora bien, aunque creas haberte salvado, no habrás sino firmado tu propia condena, la que conlleva una existencia huidiza y cobarde, que escapa de lo desconocido. Lárgate. Sálvate. Seguirás entero. Pero habrás muerto. (Carlos García Salas, a  partir de Asfixia, de Chuck Palahniuk)

 

Durante un tiempo no estuvo segura de si su marido era su marido. No hablaba de la misma manera, no se comportaba del mismo modo y sus nuevos hábitos resultaban excéntricos. Apenas dormía y no llegaba a casa hasta altas horas de la madrugada. Estaba siempre como ausente. Era como si lo hubiesen cambiado por otra persona. Como si no fuese el mismo hombre que la había salvado de la prostitución y con el que se había casado tres años atrás.

Miles de sospechas circularon por su mente. Pero decidió no darle mayor importancia, y se convenció de que todo estaba en su cabeza. Una fatídica noche, cuando salió a dejar la basura en el callejón que había detrás de su casa, encontró algo que haría que aquella noche de 1888 fuese distinta a las demás. Entre los cubos había un cuchillo ensangrentado. Un segundo después, una sombra detrás de ella. Un minuto después, un mutilado cadáver sobre el frío suelo. Al día siguiente, un titular: “Hallada otra posible víctima del destripador de Whitechapel“.  (Miguel Marco, a partir de Berta Isla, de Javier Marías)

Por supuesto, por supuesto, por supuesto, prefiero mirar el vuelo de los pájaros. El pájaro no se plantea el estar vivo: apuesto a que está más vivo que yo. Me he caído en el fango ahumado de la ciudad en que vengo a visitarnos y lo estoy haciendo mío, mío a propósito. Yo soy una niña de algodón de azufre temblando en la cornisa del cielo a la derecha de Dios, padre. Tantas cuatro paredes y tanto silencio de sombra que empiezo a pensar que la jaula soy yo. (La jaula soy yo).  (Andrea Tío, a partir de Incendios, de Wajdi Mouawad)

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el poeta había de recordar aquella tarde remota en que trepó a un árbol de La Huerta de San Vicente.  Cerró aquel día los ojos y escuchó cómo el aire susurraba entre las hojas: Fe…de…ri…co…

Los ojos otra vez cerrados.  El aire feroz de la madrugada muerde: ¡Rojo! ¡Maricón!    (Ana Buñola, a partir de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez)

Tierra ingrata, entre todas espuria y mezquina, jamás volveré a ti. Cómo imaginar un castigo así, por querer jugar con los porqués. Todavía sonreía cuando la serpentina de colores se retiró con la misma brusquedad con la que emergió aquella sombra imponente. En un instante comprendió que la perfección no era para ella. Simultáneamente, ÉL se estremeció al experimentar el arrepentimiento por primera vez. Qué humano se había sentido por un momento. Eternidad resquebrajada por la incertidumbre.

No volvería jamás. Los pies la conducían con firmeza hacia otras tierras en las que dar a luz rebeldía, resistencia, coraje. Sabía que superaría el dolor y que sus hijos llevarían preguntas cosidas a sus bocas. Por detrás, otras huellas más grandes y pesadas se sucedían con cadencia de suspiro, pero ella ya no volvería su rostro, tampoco detendría su marcha.  ¡Eva, espera! Qué tristes y extrañas sonaban auqellas palabras como disolviéndose contra el viento.  (María Jesús Picot, a apartir de Don Julián, de Juan Goytisolo)

 

LA CAIXA

Yo, señor, no soy malo, aun que no me faltaría motivos para serlo, porque por ti,  mi familia no duerme bajo un techo.  (Aaron Carbonell, a partir de La familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela)

 

Todo esto sucedió, más o menos. La memoria rescata del pasado… lo que debiera haber ocurrido.

Yo… He hecho cosas que vosotros no creeríais: arrancar las cerrajas de mi antiguo instituto la madrugada del sábado. Me he visto a mí misma adolescente brillar en esta oscuridad, hacia los muros rojos del patio. Todos los momentos que quisimos vuelven esta noche a repetirse… como debieran haber sucedido. Es la hora de huir.  (Elvira González, a partir de Matadero cinco, de Kurt Vonnegut)

¿Y tú crees en serio que nuestro amor tiene alguna posibilidad?

Si te quisiese como te quiero, te diría que dejaré de quererte como te quiero; porque amarte es presente y el futuro es incierto. Porque te quiero te digo que ya no te quiero.

Sabía que si la amaba tendría que dejarla. Sabía que el amor es perenne cuando ya no se ama. La amaba tanto que dejé de amarla y así, sabía que sería eterno.  (Juan Carlos Santos, a partir de El lado oscuro del amor, de Rafik Shami)

MODELOS DE MUJER, de Almudena Grandes

MARÍA PERISÉ, alumna de 2º de Bahillerato, nos presenta el libro de relatos Modelos de mujer, de Almudena Grandes.

“Si alguna vez la vida te maltrata, acuérdate de mí, que no puede cansarse de esperar aquel que no se cansa de mirarte” (Luis García Montero) (pág. 135)

 

Aunque estas palabras no corresponden en sí al desarrollo del libro (dedicatoria de Luis García Montero en el microrrelato “El vocabulario de los balcones”) si que podemos considerarlas como el preludio de lo que encierra el libro de Almudena Grandes.

No hay nada más cierto como el título de este apasionante libro Modelos de Mujer. Cada una de nosotras somos únicas e irrepetibles, modelos de una manera de ser, de vivir, aunque muchas veces tengamos una venda en los ojos que no nos deja ver o separar la realidad de la ficción, lo bueno de lo malo.

En él y a través de siete relatos, la autora nos sumerge en unos mundos, en unas vidas de siete mujeres. Siete relatos y siete mujeres que en distintas edades y circunstancias se enfrentan a hechos extraordinarios, difíciles muchas veces de entender o de justificar.

Son relatos independientes entre sí, pero que tienen en común un mundo, un mundo de soledad, de superación o de indiferencia, de ganas de vivir para seguir adelante, para vencer a la muerte o a la desidia que muchas de nuestras protagonistas muestran.

Problemas de nuestra sociedad reflejados a lo largo del libro con un lenguaje sencillo y coloquial que no deja indiferente a nadie. ¿Quién alguna vez no ha dejado de comer por amor, por gustar a su amado? (“Malena una vida hervida” (… ) dejé de comer a los quince años, ¿sabe usted? (…) Y todo por amor, que ya es triste…” (pág. 77), ¿o qué madre no hace todo por su hija, por su única hija aunque en ello vaya su total destrucción? (“Amor de madre” (…) y todos mis sacrificios habrán servido para algo, porque, a ver… ¿Qué no haría una madre por su única hija?) (pág. 134)

Son sólo dos muestras de dos relatos, de unas verdades que duelen, de mundos paralelos, de dolor, de realidades rotas. Son siete relatos sobre vencer a la muerte y en una palabra, de buscar tu destino a tu favor.

“La venganza sabía a mermelada de moras” (pág. 122)

LA ESCRITURA O LA VIDA, de Jorge Semprún

Rememoramos el Holocausto cada año el 27 de enero y no podemos dejar de pensar que el horror de los campos permanece latente, no sólo como recuerdo doloroso, sino también como posibilidad  realizable. Son muchos los libros que nos hablan sobre los campos, pero hoy MILHOJAS quiere invitaros a leer La escritura o la vida de Jorge Semprún, porque en este libro no se limitó a dar un testimonio de todo lo presenciado en el campo de concentración de Buchenwald.  Optó por la creación literaria y la reflexión filosófica para acercarnos a aquel sin sentido convertido en lógica deshumanizadora. Convencido de que lo vivido en los campos impelía a explorar el horror del Mal en el ser humano, no serían suficientes reportajes y documentales, la humanidad  necesitaba un Dostoievski.

La escritura o la vida nos traslada una responsabilidad que trasciende la necesidad de restaurar una dignidad destrozada. Necesitamos vacunarnos contra este mal, recuperando al ser humano como “yo” diferenciado, proyecto único en el cosmos. El libro tiene un comienzo paradójicamente hermoso, introduciéndonos en Buchenwald a través de la mirada de tres oficiales británicos que han participado en la liberación del campo. Mirada que devuelve la del joven Semprún como queriendo recordar que, a pesar de su aspecto y de todo, él y cada uno de los compañeros del campo siguen siendo un “yo”. La mirada como reconocimiento del otro.

“Pueden sorprender, intrigar, estos detalles: mi cabeza rapada, mis harapos estrafalarios. Pero no están sorprendidos ni intrigados. Es espanto lo que leo en sus ojos. No queda más que mi mirada, eso concluyo, que pueda intrigarles hasta ese punto. Es el horror de mi mirada lo que revela la suya, horrorizada. Si, en definitiva mis ojos son un espejo, debo de tener un mirada de loco, de desolación.” (p16)

Jorge Semprún es un joven de 20 años cuando entra como deportado político en Buchenwald, una vez cogido preso en Francia, como miembro activo de la resistencia. Estudiante de Filosofía en la Sorbona, era plenamente consciente de que la Filosofía no le ayudará a sobrevivir pero sí a mantener su “yo”. Probablemente,  dominar el alemán y tener vocación de filósofo, fueron más determinantes en su supervivencia de lo que inicialmente sospechaba.

Leer La escritura o la vida es darse de bruces con una verdad difícil de soportar. NADA parece posibilitar el regreso del campo a otro lugar. Este regreso imposible que comparten quienes lo vivieron tomó en algunos la forma de suicidio. Bien examinado, ni Primo Levi ni Jean Améry se quitaron la vida, pues ya les había sido arrebatada en Auschwitz. A  Semprún, ni su amistad con André Malraux, ni la poesía de César Vallejo o de René Char, ni su impresionante formación cultural, ni el activismo comunista contra el franquismo, ni la filosofía le rescatarían de la tristeza que volvía y volvía. Como el humo o la nieve que tarde o temprano tiñen el paisaje, para recordarnos que el holocausto, el mal radical, salió de la caja de Pandora y perdura acechante.

“Ninguno de nosotros merecía vivir. Ni tampoco morir. No había mérito alguno en estar vivo. Tampoco lo habría habido en estar muerto… Una borrasca de nieve se abatió, breve pero violenta, sobre las banderas del 1 de mayo… Y es que no estaba seguro de estar ahí, de haber vuelto realmente… Siempre había ese recuerdo, esa soledad: esta nieve en todos los soles, este humo en todas las primaveras.” (p 156)

En el audio del programa “Torre de Babel” de Aragón Radio,  dedicado el 25 de enero al Holocausto, también podréis escuchar unos pocos pero necesarios minutos sobre los libros:  Si esto es un hombre, de Primo Lévi y Más allá de la culpa y la expiación, de Jean Améry. Con una cita suya, MILHOJAS se hace silencio: ” Los torturados siempre permanecen torturados”

LA DANZA DEL PENSAMIENTO. María Zambrano, más que discípula de Ortega y Gasset. Por Adrián Torralba

Marifé Santiago

 

 

 

 

 

La semana pasada algunos alumnos asistieron a una de las conferencias que está organizando La casa de la mujer en nuestra ciudad con el título: CLÁSICAS Y MODERNAS.  Marifé Santiago, Doctora en Filosofía, profesora de Estética y Teoría de las Artes en la Universidad rey Juan Carlos, de Madrid, escritora, nos habló de María Zambrano, nuestra filósofa etérea. Adrián Torralba ha escrito para el Pasaporte Cultural una presentación de este encuentro en el que pudimos vibrar fuera del espacio y del tiempo con “la del exilio”.

MARIA ZAMBRANO. LA DANZA DEL PENSAMIENTO

Sus recuerdos no son un patio de Sevilla pero sí que olían a limonero. El quejío flamenco fue su canción de sueño en los bares de Madrid. La ciudad de Segovia, memorias de infancia con Antonio Machado. Recuerdos de Maruja Mallo, de Lorca, de su Maestro Ortega y Gasset, de Salinas, y de todos sus amigos intelectuales.

La mujer del exilio, sin más tiempo ni espacio que el del viajante sin casa, alejado de su hogar. Paseando por el mundo sin encontrar más patria. Porque para que se haga realidad primero hay que soñarlo y durante la guerra no se piensa.

Premio Cervantes, Premio Príncipe de Asturias, Hija Predilecta de Andalucía y muchas congratulaciones para una mujer que creó en la filosofía, una nueva actitud, la razón poética, alejándose de la literalidad para acercarse a la desnudez del alma y lo sagrado. Que manifiesta lo efímero de la vida, la indudable llegada de la muerte.

Y sólo tenemos una calle con su nombre aún cuando merece miles. Por ella, por la que me recuerda que la historia fue, también, una cosa de mujeres.

“La palabra de la poesía temblará siempre sobre el silencio y sólo la órbita de un ritmo podrá sostenerla” María Zambrano.

Adrián Torralba Gracia

CUESTIÓN DE PRINCIPIOS: el dinosaurio sigue aquí

Un impresionante dinosaurio en origami elaborado por el vietnamita Adam Tran (imagen tomada de su flickr)

Desde el genial Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí de Augusto Monterroso, a MILHOJAS le seducen los microrrelatos y su condensada capacidad de sugerir.

En la actividad CUESTIÓN DE PRINCIPIOS (título tomado de uno de los talleres de Raúl Vacas La Querida) le hemos propuesto a alumnos y profesores que escriban microrrelatos a partir de principios de novelas. La exposición que hemos montado con los más de setenta microrrelatos recogidos está ya a vuestra disposición en la biblioteca.  También los principios utilizados para que, si os entra el irrefrenable deseo de escribir, podáis hacerlo.

MILHOJAS comienza aquí una serie de entradas en las que os mostraremos algunos de los microrrelatos que hemos seleccionado y, en la última, un issuu con todos los presentados. Empezamos hoy con  historias escritas por alumnos de 2º ESO (pincha AQUÍ si quieres leer algunos relatos de alumnos mayores y profesores); en verde y negrita el comienzo de la novela que da pie al microrrelato.

Relájate, lee y disfruta: el dinosaurio sigue aquí.

 

 

Llamadme Ismael, gritó mi primo por última vez, mientras le caía una bomba encima.  (Cristian Caso, a partir de Moby Dick, de Herman Melville)

 

Salí de Munich a las 8.35 de la noche del 1 de mayo y llegue a Viena a primeras horas de la mañana. Mi inquietud no disminuía. Aunque intentaba tranquilizarme, sentía cómo la gente me miraba atentamente. Al llegar al hotel el recepcionista dijo: “¡Señora Martínez, le estábamos esperando”.   Mi corazón se aceleró.  “Ya me han descubierto” pensé . Pero tendió una mano donde únicamente estaban las llaves de la habitación . Al entrar, abrí mi maletín y dije en voz alta  “el atraco al Banco de Munich ha sido un éxito”.  (Lucía Júlvez, a partir de Drácula, de Bram Stoker)

 

La mujer que iba a morir se llamaba Hortensia.  El sol caía en un estruendoso despliegue de rojos, anaranjados y amarillos que tan solo se veían a través de la pequeña ventana…  Probablemente pensó que jamás había visto un atardecer tan bello.  ¿O será que nunca levantó la vista al cielo?

La repentina aparición de una mariposa interrumpió su mirada y sus pensamientos. Ella la miró y supo que aquel ejemplar era el más hermoso de todos cuantos había conocido.

El ruido de la palanca interrumpió el fluir de su pensamiento: Solo por ese día, que iba a ser el último de su vida, le había sido otorgado el don de conmoverse ante tanta belleza.

Segundos después, la mariposa se oscurecía a medida que sus cansados párpados decaían al mismo tiempo que su pulso.  (Violeta Rubio, a partir de La voz dormida, de Dulce Chacón)

 

TRUCO O TRATO

Todo el mundo creía que estaba muerto, al verme verde, sin brazos y con medio cerebro fuera. Después de que la gente huyera despavorida, seguí pidiendo caramelos. (Marcos Clavería, a partir de El libro de las ilusiones, de Paul Auster)

 

Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto. Lo que siempre había sido. Por fin volvía a su confortable y viscoso estado natural después de haber pasado unos cuantos días atrapado en el cuerpo de un hombre.  (Paula Gil, a partir de La metamorfosis de Kafka)

 

EL TIEMPO DE LA INFANCIA

Las cosas podían haber sucedido de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron así. Eran las tres de la madrugada cuando, de repente, se levantó; no sabía qué era lo que estaba haciendo a esas horas. En fin, el caso es que, de pronto, se le vinieron pensamientos a la cabeza, así sin más. Él estaba recordando momentos de su infancia, así que sacó sus juguetes favoritos y se puso a jugar.

Eran ya las cinco de la mañana, el joven no se había dado cuenta del tiempo que había pasado. Pasaba lo mismo todas las madrugadas, hasta que en una de ellas, se miró en el espejo y diciéndose a sí mismo replicó: Yo siempre seguiré siendo un niño por dentro, aunque por fuera no lo sea.  (Carolina Ballesteros, A partir de El camino, de Miguel Delibes)

 

Al día siguiente no murió nadie.  Me alegré, pero seguíamos en su sótano.  Tenemos miedo. Pasamos toda la noche aquí.  Solo de pensar que mis padres creen que estoy disfrutando de un viaje mientras permanezco en este infierno, se me rompe el corazón. Qué será de mí. Nadie va a venir a salvarnos. (Yasmine Abelkebir, a partir de Las intermitencias de la muerte, de José Saramago)

 

Nací cuando mis padres ya no se querían. Aquella noche mágica para ellos y terrible para mí, fue el inesperado comienzo de mi desgracia. Nueve meses más tarde estaba yo, lleno de odio y asco. El mundo contra mí.  (Sara Lahoz, a partir de Paraíso inhabitado, de Ana María Matute)

 

LES HISTOIRES D’AMOUR SONT COMME LES VOYAGES EN TRAIN

Escribir bien es un desafío, escribir en otro idioma es un reto que los alumnos de Francés 2º de Bachillerato han logrado a partir de este vídeo de Fabien Marsaud. Conocido como “Grand corps malade”, este cantautor de poesía SLAM eligió  su nombre reririéndose a su discapacidad y a su metro ochenta de estatura. Os presentamos su creación Les voyages en train y los maravillosos relatos que la alumnas  Andrea Tío y Blanca Ejarque han escrito inspirándose en ella. MILHOJAS est émerveillé.

CASA DE MUÑECAS … y algo más de Patricia Esteban Erles

El próximo 18 de enero una de nuestras escritoras favoritas, Patricia Esteban Erlés presenta su primera novela Las madres negras, por la que ha recibido el Premio Dos Passos a la primera novela. Estamos deseando leerla y, como MILHOJAS es “fan total” de Patricia, hemos querido apaciguar la espera escribiendo una nueva invitación a la lectura de su último libro de relatos, Casa de muñecas. Si aún no has leído nada de Patricia, te deleitará su terrorífico universo y te lanzará directamente a una librería a comprar Las madres negras.  Sigue leyendo

VISITAMOS EL SALÓN DEL CÓMIC

ASIA ROYO LOBERA nos deja esta interesante reseña sobre la XVI edición del Salón del Cómic:

Este fin de semana se ha celebrado la XVI edición del Salón del Cómic en Zaragoza, uno de los eventos que más crece año a año en nuestra ciudad. Han pasado de vender el año pasado 11.000 entradas a este año 12.000, con 25.000 visitas a lo largo de los tres días que ha durado esta cita para los amantes de los libros en imágenes. Sigue leyendo

NUESTROS ALUMNOS Y SUS LOCOS DESEOS

Fotografía de Daniel Biber, tomada de culturainquieta.com

Cuando los nuevos alumnos del instituto visitan la biblioteca por primera vez cuelgan un deseo personal e intransferible en un árbol rojo multiusos que, en este caso, sirvió de receptáculo para cerca de 175 deseos, a cual más loco.

Mucho nos tememos que una parte no desdeñable de deseos se centran en lo material: Me gustaría tener un iPhone 7 plus, un iphone 8 o, ya que estamos, Tener una casa con una tele de plasma, un jardín con piscina, un spa y 8 play station, o, total, por un poco más Ser multimillonario, tener una novia que sea supermodelo y estar to cachas.  El vil metal triunfa sin duda y, la verdad, con mucha prisa si tenemos en cuenta la edad: Deseo ser millonario de aquí a final de curso. Sigue leyendo

EL SUEÑO VA SOBRE EL TIEMPO

El sueño va sobre el tiempo 
flotando como un velero.
Nadie puede abrir semillas
en el corazón del sueño.

Estos versos de Lorca están incluidos en su obra de teatro Así que pasen cinco años. Pero desde hace unos días también forman parte de nuestra biblioteca, acompañando -o más bien guiando- a un nuevo “reloj literario” que nos ha hecho el taller de artesanía. Sigue leyendo